Opinión

AnálisisCuánto le suma Pichetto a Macri y cuánto le resta Lavagna

Por Fernando Laborda

os mercados muchas veces basan sus decisiones en expectativas y en percepciones antes que en hechos concretos. Y la percepción de quienes en mundo financiero recibieron con optimismo la designación de Miguel Angel Pichetto como compañero de fórmula de Mauricio Macri es que el Presidente no solo ha recuperado iniciativa, sino también competitividad electoral y algo no menor para después del 10 de diciembre, si el oficialismo gana las elecciones : garantías de mayor gobernabilidad.

La baja del dólar y del riesgo país y la suba de las acciones en los últimos días confirma ese sentimiento. El oficialismo logró contrarrestar con una señal de apertura la huella de moderación que Cristina Kirchner pretendió mostrar con la candidatura de Alberto Fernández .

Muchos pueden preguntarse, sin embargo, por qué tanta euforia si al mismo tiempo casi todos los analistas coinciden en que Pichetto, un senador sin carisma ni liderazgo territorial, no le aporta votos propios a Macri. Tampoco el ungimiento del senador rionegrino ha provocado, como algunos dirigentes esperaban, un inmediato apoyo de algunos gobernadores peronistas.

Lo único cierto por ahora es que el salteño Juan Manuel Urtubey terminará acompañando a Roberto Lavagna y que el cordobés Juan Schiaretti está cerca de declararse prescindente en la disputa. El resultado logrado por el momento ha sido más bien magro, en comparación con el aval que, en menos de 48 horas, recogió de una decena de mandatarios provinciales peronistas la noticia de la fórmula Alberto Fernández-Cristina Kirchner.

Sin embargo, no sería un consuelo menor para Macri que Schiaretti y otros gobernadores peronistas que aún no se han definido públicamente por ninguna fórmula alienten la llamada boleta corta, llevando una lista de legisladores nacionales despegada de cualquier postulante presidencial. Claro que no se trata hasta ahora más que de una expresión de deseos de los operadores del macrismo, por cuanto la determinación dependerá en cada caso de las estructuras partidarias del justicialismo.

Tampoco ha sido positivo para el oficialismo que el bloque de 22 senadores nacionales justicialistas que hasta anteayer conducía Pichetto, bajo la denominación Argentina Federal, se encuentre en estado deliberativo. En líneas generales, no gustó en la bancada la decisión del dirigente rionegrino de sumarse a las filas de Macri.

Y no faltan quienes se preguntan si el perfil de Pichetto, cercano a una expresión de derecha preocupada por la inseguridad y por poner límites a la inmigración, solo seduce a un segmento de votantes que, de cualquier forma, iba a votar a Macri. Tal vez no sea tan así. La instalación del tema de la seguridad fue evaluado muchas veces en el equipo de campaña macrista como una manera de recuperar el apoyo de quienes votaron a Macri en el ballottage de 2015 contra Daniel Scioli y que hoy se muestran desencantados con la política económica del Gobierno.

Las redes sociales aparecieron en las últimas horas pobladas de algunos mensajes de desencantados con la decisión de Macri de convocar a Pichetto. «Iban a terminar con 70 años de peronismo y terminaron con 100 años de radicalismo» o «¿Alguien sabe cómo hacer para no votar a un candidato peronista?» fueron algunos de los textos que se viralizaron. Lo bueno para Macri es que sus votantes antiperonistas no tienen muchas opciones, a menos que escojan alternativas minoritarias como las que encarnan José Luis Espert o Juan José Gómez Centurión.

Analistas de opinión pública, como Alejandro Catterberg, sostienen que la fórmula encabezada por Lavagna puede albergar potencialmente un mayor componente de votantes de Cambiemos desencantados con Macri que de votantes antimacristas más identificados con el kirchnerismo. No obstante, según el director de la consultora Poliarquía, a medida que la carrera electoral avance y se polarice entre Macri y el kirchnerismo, los apoyos iniciales a Lavagna y Urtubey podrían terminar convergiendo con el actual Presidente en una proporción de dos a uno.

Una de las primeras encuestas conocidas tras el pase de Pichetto a la flamante coalición Juntos por el Cambio, llevada a cabo por las consultoras D’Alessio Irol y Berensztein en forma online entre 500 consultados el martes y el miércoles últimos, dan algunas pautas positivas para el oficialismo:

  • Para el 48% de los consultados la incorporación de Pichetto a la fórmula presidencial del oficialismo hace más probable que Macri gane; para el 18% hace menos probable un triunfo y para el 29% no cambia nada. Entre quienes votaron a Cambiemos en las últimas elecciones, el optimismo sube hasta el 78%.
  • El efecto neto de la inclusión de Pichetto es evaluado como positivo por los encuestadores. El 16% afirma que su inclusión aumenta las ganas de votar a Macri; el 30% considera que no cambia nada, porque igual lo iba a votar; el 9% confiesa que disminuye las ganas de votar al actual Presidente, y el 44% indica que no iba a votarlo de todas maneras.
  • Finalmente, más de la mitad de los encuestados juzga que la designación de Pichetto es un aporte a la gobernabilidad. El 28% afirma que «seguramente» garantizará la gobernabilidad en una eventual reelección de Macri y otro 28% señala que «probablemente» la garantizará.

Fuente La Nación

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