Opinión

Beatriz Sarlo: “El Papa es peronista populista, pero desenfadado, y colmó mi paciencia”

Entre libros. Una de las intelectuales más respetadas, en su estudio del barrio de Congreso, donde escribe y reflexiona sobre la Argentina. Foto: Clarín/ Néstor García

La ensayista y periodista, graduada en Letras en la Universidad de Buenos Aires reflexionó, durante una entrevista, con lucidez sobre la actualidad argentina y las próximas elecciones.

Este es el texto de la entrevista que Beatriz Sarlo concedió una entrevista al diario Clarín:

-¿Qué expectativas tiene para octubre?

-Pocas, pero no por lo que suceda en octubre simplemente, sino porque una vez que el radicalismo se evaporó en la Convención de Gualeguaychú, cuando le transfirió su dominio territorial a PRO, pensé, bueno, nos está sucediendo lo que sucede en casi todo el mundo, una crisis muy fuerte de los partidos políticos. Y la Unidad Ciudadana de Cristina es un capítulo más de la crisis de un partido que siempre vivió en crisis, pero siempre logró ciertas líneas de unidad, en algunos casos muy problemáticas e incluso violentas, pero logró ser otro gran partido nacional. No soy de las personas que celebra la desaparición de los grandes partidos nacionales.

-¿Cómo interpreta el lanzamiento de Cristina? ¿Búsqueda de inmunidad, abstinencia de poder?

– Lo más fácil es decir que está buscando fueros, pero me parece que es reducir la cuestión política a conveniencias personales que ella siempre ha jugado. Si ella tiene ambiciones políticas para el 2019, que no lo sé, no puede desaparecer de este escenario si no quiere desaparecer para siempre. En función de sus intereses personales, va a hacer lo que es consuetudinario y acostumbra, que es subordinar todo a los intereses individuales. Cristina es una persona profundamente autocentrada, sin ninguna generosidad política.

-¿Qué le pareció el acto en Sarandí?

-Muchas veces los discursos de Cristina, que se cree una gran oradora, empiezan con la Revolución de Mayo y pasan por el Mundial de Fútbol y las Malvinas. Este fue acotado, cortísimo para sus estándares y perfectamente adaptado a lo que quería demostrar: que el gobierno de Macri está deshaciendo, destruyendo la sociedad, y la base de esa sociedad que son las familias. Los ejemplos estuvieron bien elegidos. A uno le puede gustar o no. A mí no me gusta la manipulación que ella hace de la vida de personas que han tenido desdichas económicas, pero lo hizo siempre, desde la famosa Salustriana que ella le decía, ‘venite acá, Salustriana’, y empezaba a gritar a una pobre mujer de la Quebrada de Humahuaca.

-No hubo el menor atisbo de autocrítica…

-No conozco a ningún dirigente político que aspire a un cargo dentro de una elección en tres meses que diga “soy responsable de cómo fue la inflación”. Para eso tiene que tener una segunda y tercera línea, que no la tiene. Es un conjunto de mudos su segunda y tercera línea, o de provocadores como Kicillof.

– El gobierno de Kirchner creó las PASO y ahora Cristina, con Randazzo, dijo PASO no. Es muy argentino eso de “sí a la ley pero cuando me conviene”.

-Sí, puede ser un rasgo distintivo de los argentinos de poca convicción por lo que se ha ido construyendo políticamente. La resistencia de Rodríguez Larreta a darle una interna a Lousteau es la misma. También está el perfil de los dirigentes políticos. En el caso de Cristina, que tiene una imagen majestuosa, imperial, de sí misma, hubiera considerado una humillación política esa competencia, así Randazzo sacara el 6, 7% o lo que fuera. En el caso de Rodríguez Larreta nunca lo vi desesperado para llevar a cabo ni acatar reformas que tuvieran que ver con una mayor democratización de la política. El PRO elige trabajar de otro modo.

-¿De qué modo?

-De modo peligroso, porque elige pelearse con el Coti Nosiglia en Capital. Si yo estuviera en el PRO diría “qué estamos haciendo, nos estamos peleando con quien tiene todavía una parte fuerte del radicalismo en Capital”. Pelearse con eso es torpe. Ahora, su desprecio por la política es tal que no sé si no saben eso.

-¿Cree que hay desconocimiento?

– Hay desinterés histórico por la política, cosa que no marcan los nuevos dirigentes que surgen en Europa. Surgen sin duda con partidos nuevos, pero Macron, que tiene 39 años, tiene la biografía clásica de un dirigente político francés, fue graduado en la ENA (Escuela Nacional de Administración). Aun donde se debilitan los partidos, los políticos son de formación política.

-Salvo hoy el caso de Trump. Usted lo ha equiparado con Macri…

-Claro, por el origen social, no por el estilo. Macri fue a un colegio donde se ve que le brindaron mejores modales que al que fue Trump. Pero si uno ve las carreras de ambos, bueno…Pero mejor no equipararlo porque los macristas se ponen como locos.

-¿Hay exceso de marketing en la política?

-Lo que hay es un exceso de políticos que no saben hablar. No se puede comparar los timbreos de Macri, que es un político de frases cortas, repetitivas, muy pobres con lo que hizo Cristina el otro dia. Hay que plantarse frente a 15 mil personas, hacerlos ascender a su lado. El marketing político lo conocí con Alfonsín, lo hizo muy bien David Ratto que inventó esto (hace el gesto de las dos manos cruzadas a un lado) que fue un ícono de la campaña. Pero después a Alfonsín había que pararlo cuando empezaba a hablar. La cuestión con Macri es que a lo mejor aprende. A hablar se aprende. Ahora si todo el tiempo le están diciendo que hablar no vale la pena, tampoco va a aprender.

-¿Le irá bien en octubre a Cambiemos?

-A ver, ¿qué quiere decir bien? Porque en el balotaje ganó por muy poquito. Vamos a ver cuánto le construyó María Eugenia; para que la gente vaya a votar no hay que darle la boleta, ese es un pensamiento grosero. Para que la gente vaya a votar desde el tercer cinturón hay que hacer que llegue a los lugares de votación, ponérselos más cerca, eso es lo que hicieron los punteros peronistas toda su vida. No sé cuánto de esa complejidad territorial que los radicales en muchos lados le dieron a Macri en la elección presidencial, ha construido María Eugenia.

-¿Cómo ve el gobierno de Vidal?

-Convengamos que tiene un distrito extremadamente difícil, que además Cristina, para que nadie le hiciera sombra, maltrató en la persona de Scioli. Macri ha demostrado inteligencia en que a ese distrito hay que maltratarlo lo menos posible. O sea que ella gobierna con el apoyo del Gobierno. Lo que se mantiene es lo que se mantiene desde Duhalde en este país. Chiche ya había organizado las manzaneras y Duhalde expandió y consolidó los planes. Una biografía política extraordinaria: tomó la crisis, la atravesó y entregó un país relativamente en orden a Kirchner, dejándole un ministro de Economía como Lavagna.

-¿Qué balance hace de la gestión de Macri?

-Yo me haría una pregunta: ¿no sabían lo qué iban a encontrar? Tienen economistas, asesores… Tenían que decir que nuestro ideal era la felicidad y la pobreza cero que no existe ni en Alemania. A partir de ahí, ¿a quién estaban interpelando con ese diagnóstico tramposo? Por supuesto hay que bajarlo lentamente; salen los índices de pobreza que son los mismos que durante el kirchnerismo o más, y los tienen que bajar. Yo, que no entiendo nada de economía, me pregunto: ¿cómo pudieron ser tan incautos o tan mentirosos?

-¿Qué aciertos y qué errores señalaría?

-El primero, que creo es por desinterés, pero me parece un acierto, es que no agite la cuestión territorial de las Malvinas. Después, vincularse con el mundo, esa política exterior es un acierto. Tenerla a Merkel un día acá, escuchar que los empresarios alemanes le digan, como le dijeron a Macri, “hasta que no inviertan argentinos, no van a ver un euro”, es un acierto, por lo menos él lo registrará. Y los errores son de discurso, ya hemos hablado de eso, y económicos. Yo presumo que es probable que se pueda dar mejor el dinero, ser más altos algunos subsidios, por ahí necesitás un economista y un administrativista. Es muy mediocre el Gobierno en esos términos y no le ha salido ninguna de las apuestas.

-¿Cómo ve la relación con la Justicia?

-Tendía a creerle a Carrió en su impugnación de Angelici y de otros operadores. Ahora Carrió se ha callado porque Macri le dijo “por favor, Lilita, vienen las elecciones”, pero tendía a creerle que Angelici andaba ahí favoreciendo. De todas maneras, van a tener escenarios malos. Lo de Odebrecht llega a la familia de Macri por Calcaterra.

-Macri fue muy duro el otro día con los jueces federales, y flota la sospecha de que hay todavía protección hacia el gobierno kirchnerista. ¿Siente que es lo mismo Macri que Cristina respecto a la Justicia?

-No es lo mismo porque Cristina paró todos los juicios que le concernían. Vamos a ver qué hace Macri con aquello que lo toca de cerca.

-¿No cree que hay una mayor independencia de la Justicia?

-Bueno, sí, algunos jueces se liberaron de la tutela, o de la amenaza -porque son jueces muy amenazables-, o de lo que recibían del kirchnerismo. Puede ser cualquiera de las tres opciones, o las tres juntas.

-¿Cómo ve a Carrió?

-Muy mal, a punto de bajar todas sus banderas. Hay nombres que caen del discurso de Carrió. La veo mal dado que su única función en la Argentina, muy respetable y también admirable, era ser una especie de tribuno de la república que señalaba la corrupción y los manejos allí donde los encontraba, y que demostró que tenía muy buena información. La veo mal porque la veo comprometida en que se gane esta elección. Ella debe pensar que la república no depende de que Angelici deje de operar sobre el Poder Judicial sino de que ella sea elegida en Capital; quien designen María Eugenia y Macri, en provincia…

-Hablemos de corrupción. ¿Se puede abandonar esta suerte de matriz que parece hay en la Argentina?

-Lo que vos necesitás acá es una reestructuración de lo que es la esfera del Estado en relación con lo público y con el capitalismo. Algún empresario tiene que caer, como cayeron en Brasil; si cae un empresario va a cundir el pánico. Se trata de tomar medidas aleccionadoras, porque yo podría decir moralmente quiero que se juzgue a todos los corruptos pero sé que eso es imposible. Y lo otro es así como se enseñó historia, memoria, verdad y justicia, hay que poner la corrupción como un centro, como destructora del Estado y del espacio público. Que un día un padre llegue a la casa y el hijo le diga “me dijeron que si vos das plata construís más barcos”, y el padre es constructor de barcos… Eso crea conmoción.

-El Papa acaba de confirmar que vendrá a la región en 2018, pero no al país.

-Porque él no se quiere meter en la política argentina, no, claro. Es peronista populista, pero desenfadado, que se mete en la interna de ese partido. No tengo una posición anti Papa, pero ha colmado mi paciencia.

Aquella militante que se convirtió en ringtone

Su frase “Conmigo no, Barone”, lanzada en pleno auge del kirchnerismo al ultraoficialista conductor de 6,7,8 ante una de sus chicanas, no sólo popularizó su nombre y decoró remeras sino que hasta se convirtió en ringtone. En una gélida mañana porteña, en su estudio del barrio de Congreso, rodeada de libros y después de convidar, generosa anfitriona, un exquisito té inglés que le han regalado, Sarlo evocará aquella noche: “Lo que es interesante, más que mi frase, es la omnipotencia que tuvieron en 6,7,8, porque no me conocían, y no sabían que yo podía salir con la respuesta de una chica de barrio. No se lo esperaban, porque como en Twitter – aclaración al paso: el que figura con su nombre es falso; no está ella en esa red social-dicen ‘señora de Recoleta’, barrio en el cual no he vivido nunca en mi vida, no se esperaban que yo los toreara de ese modo, pero eso habla de ellos, no de mí”.

El estigma aristocratizante, por decirlo de alguna manera, la ha perseguido desde siempre. Por eso cuando cuenta que cursó primaria y secundaria en un colegio inglés de Belgrano aclara que sus padres, abogado y maestra “apostaron todo el dinero que sacaban por mes, a que tuviera una educación buena. Después abandoné el barrio, la familia, todo, y seguí mi ruta”. Una ruta que incluyó el peronismo primero y el marxismo leninismo después, muy lejos del ideario de un padre de apellido sardo -no es un juego de palabras- “profundamente gorila, con ese rasgo que tiene el liberalismo argentino, que por momentos puede ser muy reaccionario”. ¿Qué pasó entonces frente a la militancia activa de su única hija? “Yo creo que mi papá ya no se enteraba de nada. Vivía en La Plata con una hermana. ¿Separado? No, tampoco sería la palabra. Eran esos arreglos irregulares de las familias muy tradicionales en algún punto”. ¿O sea que ni siquiera hubo conflicto?, se le pregunta. “No, no. La única frase que pronunció mi madre, que entendía muy poco de todo, fue cuando me buscaron (los militares) en la casa de ella. Yo la llamaba una vez cada quince días, por teléfono, y mi madre me dijo ‘tenía razón el señor que vino a casa, dice que sos un desastre, una revolucionaria’. Esa fue la única frase que dijo mi madre: ‘tenía razón’”.

Hoy, muy lejos de aquellos tumultuosos años, y de la experiencia “extraordinaria” del Centro Editor de América latina, los sábados y domingos “ni la fuerza pública” logra sacarla de Ferro, donde juega tenis si hay partido y hace aparatos en el gimnasio. Parte muy importante de su vida, disfruta del jazz y la música contemporánea , “en vivo, es el aura, el momento aurático”. Pasión que, paz asegurada, comparte con Rafael, su pareja.

ITINERARIO

Nació en Buenos Aires el 29 de marzo de 1942. Se graduó en Letras en la Universidad de Buenos Aires. Ensayista y periodista, fue profesora en la Facultad de Filosofía y Letras (UBA) entre 1984 y 2003. Dirigió durante 30 años la revista Punto de vista (1978-2008). Ha publicado artículos en diversos medios nacionales, dictado cursos en universidades de Estados Unidos y recibido la Beca Guggenheim, el Premio del Fondo Nacional de las Artes y la Pluma de Honor de la Academia de Periodismo, entre otras distinciones. Lleva escritos más de 15 libros, y está en pareja con el director de cine Rafael Filipelli.

Al toque

Un proyecto: Me gustaría poder reflexionar, a la manera ensayística, algo sobre redes, algoritmos.

Un desafío: Tengo 75 años y las capacidades intelectuales disminuyen; por lo tanto, poder seguir escribiendo bien.

Un sueño: Viajar a Grecia ; nunca he viajado sino por trabajo y nunca fui a Grecia.

Un recuerdo: Muchísimos en el campo, en mi infancia, en un lugar muy inhóspito, que es Deán Funes. Andar a caballo, andar sola.

Un líder de hoy: Alfonsín.

Un prócer: Sarmiento.

Una sociedad que admire: En realidad, hoy, Alemania.

Una persona que admire: Tulio Halperín Donghi y Boris Spivacow, las dos personas que me ganaron el corazón y el cerebro juntos.

Una bebida: Whisky.

Una comida: Sushi, pero porque lo conocí a los 20 años, no ahora.

Un placer: Tomar whisky y fumar, después de comer.

Un libro: “El hombre sin atributos”, de Robert Musil, y “Doktor Fausto”, de Thomas Mann.

Una película: Pierrot le fou.

Una serie: “Los Intocables”, de la década del 60.

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