Opinión

La detención del ex vicepresidenteAmado Boudou: del vale del café a la máquina de hacer plata

Logró seducir a Sergio Massa, Néstor y Cristina Kirchner.

Días atrás, en medio de la guerra judicial y política que significó la detención de Julio De Vido, una noticia judicial volvió a ponerse en contacto con Amado Boudou y el centro de la agenda de Tribunales. Debía declarar por la presunta adulteración de documentos en la entrega de un viaje a París cuando era funcionario. Dicho en lenguaje menos técnico, lo acuso de una típica avivada argentina: pagar un café por 5 euros y pedirle al Estado o la empresa 10 de devolución. Típico de un trucho, según informó Clarín.

 

En su ADN, Boudou es eso . Un trucho. Ya había quedado en el primer juicio oral que lo llevó al banquillo, más allá de que haya sido zafado por la prescripción del caso. Lo juzgaban por adulterar los papeles de un auto , un Honda 92, para hacer una fiesta a la mitad de la correspondencia.

El problema para los argentinos es que Boudou fue un trucho con ambiciones . Y con cierta inteligencia y conocimientos en economía como para seducir a Sergio Massa y Néstor Kirchner, primero, ya Cristina Kirchner después. Por eso, la causa que hizo tristemente célebre en el mundo de los hampones públicos no podía ser más emblemática: se quiso quedar con la máquina de hacer plata. El y sus amigos tan truchos como él.

Uno de los pocos dirigentes que se desconfió del vice fue Máximo Kirchner. Pero no por un tema ético. Le llegó el dato de que Boudou le decía “mamita” y / o “mamá” a su madre, como modo de mostrar confianza y margen de manipulación, y el hijo presidencial explotó.

Pero más allá de las críticas internas (algunos de sus compañeros lo cuestionan por “dejar los dedos pegados”, no por los delitos en sí), la jefa de esa banda política lo sostuvo contra todos y todas. ¿Estará arrepentida? ¿Tendrá miedo de una nueva simbiosis con Amado, pero en un rubro menos agradable?

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