Economía y Negocios

Impacto de la pandemia El desempleo pegó un fuerte salto: llegó al 13,1%, el registro más alto desde 2004

Unas 3,6 millones de personas que tenían empleo lo perdieron o no pudieron trabajar.

Por la pandemia, más de 3,6 millones de trabajadores por cuenta propia, en relación de dependencia -en su gran mayoría informales- y pequeños productores y comerciantes que tenían empleo, lo perdieron o no pudieron trabajar en el segundo trimestre de este año, durante el período de mayores restricciones a la actividad.

En ese contexto, la desocupación pasó del 10,4% al 13,1%. Hay que retrotraerse al tercer trimestre de 2004 para encontrar una tasa de desempleo similar.

A su vez, el nivel del empleo se derrumbó 8,8 puntos: del 42,2% al 33,4%. En números similares cayó la población activa: de casi 20 millones a poco más de 16 millones. Esto es así porque casi 4 millones de personas que en el primer trimestre estaban ocupados o desocupados buscando trabajo, no buscaron o no pudieron buscar otra ocupación en el trimestre siguiente.

Por todo esto, la tasa de actividad bajó del 47,1% al 38,4%. Esto explica que el número de desocupados haya crecido apenas en unas 60.000 personas, hasta llegar a 2,1 millón de personas.

Habrá que esperar las próximas mediciones para saber cuántas de esas pérdidas de puestos de trabajo podrán haberse recuperado.

En tanto, por las mismas razones, la subocupación – gente que trabaja pocas horas, en su mayoría informales– bajó del 11,7% al 9,6% debido a la fuerte pérdida de puestos de trabajo, en especial entre los que no están registrados.

El INDEC precisó que dentro de los 16 millones de ocupados “se verificó un aumento en la proporción de «ocupados ausentes». Se trata de las las personas que no pudieron concurrir por suspensiones, por otras causas laborales o por licencias.

Así, una quinta parte de los trabajadores ocupados (21,1%) no pudo concurrir a sus puestos. Es un salto significativo en comparación con igual trimestre de 2019, cuando esa proporción fue de solo 2,6%.

También se incrementó significativamente el número de personas que realizó el trabajo desde su vivienda. Este indicador pasó de representar el 6,5% de los ocupados en el primer trimestre a constituir el 22,0% de los ocupados en el segundo trimestre de 2020.

Finalmente, se observó un alza en la proporción de asalariados que utilizaron sus propias maquinarias/equipos para realizar su trabajo: de 2,4% en el primer trimestre saltó a 15,5% en el segundo trimestre”. Esto es un caso típico de home office o tele trabajo: trabajadores usando sus propias computadoras desde sus casas.

De los 3,6 millones de puestos de trabajo perdidos, unos 2 millones de puestos son asalariados informales. Esto se debe a la precariedad e informalidad laboral.

De los que perdieron el trabajo, además, otros 150.000 son asalariados registrados; 1,1 millón son trabajadores por cuenta propia y otros 300.000 pequeños industriales o comerciantes.

En el conurbano de 5.046.000 ocupados se cayó a 3.787.000 en el segundo trimestre. Los desocupados bajaron de 712.000 a 607.000. En CABA de 1.561.000 ocupados se bajó a a 1.246.000 y los desocupados subieron de 146.000 a 155.000. En síntesis, en la Región Metropolitana el número de ocupados se redujo en 1.575.000 personas, mientras los desocupadas bajaron de 857.000 a 762.000.

Con la mayor tasa de desocupación sobresale Mar del Plata con el 26%, seguida por Ushuaia-Rio Grande 22% y el Gran Santa Fe con el 20,3%. Con el menor empleo (28,2%) Ushuaia-Rio Grande y con el mayor (41,5%) Ciudad de Buenos Aires.

La caída de los asalariados registrados corresponde en su totalidad al sector privado y se produjo a pesar de la vigencia de la doble indemnización y de la prohibición de despidos sin causa.

Así, si en el primer trimestre había casi 18 millones de ocupados, en el segundo trimestre se cayó a 14 millones. Y la estructura laboral quedó conformada del siguiente modo: 8 millones de trabajadores públicos y privados registrados, 2,5 millones asalariados no registrados, 2,7 millones de trabajadores y profesionales por cuenta propia y 350.000 pequeños comerciantes e industriales. Y 2,1 millón de desocupados.

Para el economista Claudio Lozano, director del Banco Nación, “si no se hubiese derrumbado la cantidad de gente que busca trabajo la tasa de desocupación hubiese trepado al 29 por ciento.»

“Así la estructura laboral del segundo trimestre marca una caída brutal de los asalariados no registrados (-44,7%), la destrucción del pequeño comercio y los pequeños propietarios (- 42,9%) y de los cuenta propia (-29,7%).”

Sigue Lozano: “ Este derrumbe laboral adelanta el panorama que en términos de aumento de la pobreza y la indigencia tenemos hoy en la Argentina. Y que el INDEC difundirá la próxima semana. Cuánto de los puestos de trabajo en el marco de la pandemia volverá a estar ocupado rápidamente es el interrogante más importante del futuro laboral. En el presente concreto el derrumbe del empleo define un cuadro social con prácticamente la mitad de la población bajo la línea de pobreza”.

Para Agustín Salvia, director del Observatorio Social de la UCA, “la composición de la ocupación es clave para entender la destrucción de puestos de trabajo por la pandemia. Son casi 4 millones de empleos perdidos, en especial de los más jóvenes. Afectó menos a los asalariados formales y más a los informales y por cuenta propia. De estos números proyectamos una pobreza de más del 45% para el segundo trimestre, más allá de los planes sociales”.

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