Sociedad

InefectivoSiete consecuencias de pegarles a los chicos

La Academia Americana de Pediatría publicó un artículo en el que advierte que el castigo corporal y verbal no sirve y se asocia con problemas cognitivos y de salud mental.

Común y reivindicada hasta hace algunas décadas, la aplicación de castigos físicos a los niños es una conducta cada vez más condenada desde lo social y lo penal -basta ver la condena ejemplar que recibieron a las cinco docentes del jardín Tribilín por maltratos a unos 40 chiquitos-. No obstante, puertas adentro muchos todavía recurren a la paliza, el insulto e, incluso, por lo bajo hay quienes aconsejan “que ese chico necesita un buen chirlo”. La evidencia, no obstante, sigue dándoles la espalda: el castigo corporal es inefectivo a largo plazo y se asocia con problemas cognitivos y de salud mental, según informó Clarín.

Así lo advierte un trabajo de la Academia Americana de Pediatría (AAP) titulado “Disciplina efectiva para criar niños sanos”, que aporta nueva evidencia que vincula el castigo corporal con un mayor riesgo de resultados negativos de comportamiento, cognitivos, psicosociales y emocionales en los niños

El artículo sostiene que “el castigo corporal -o el uso del azote- como herramienta disciplinaria incrementa la agresividad en menores a largo plazo y es un elemento no efectivo para enseñar a un niño sus responsabilidades y su autocontrol”.

“De hecho -continúan los autores Robert D. Sege y Benjamin S. Siegel-, nuevas pruebas sugieren que puede causar daño al niño, afectando al desarrollo normal del cerebro. Otros métodos que enseñan a los menores la diferencia entre lo correcto y lo incorrecto son más seguros y más efectivos”.

Con esta actualización de sus políticas, la AAP ofrece recursos en relación a cómo se debe criar a los chicos, herramientas que están pensadas para padres y médicos. Recomienda, en ese sentido, que los adultos usen formas saludables de disciplina, como el refuerzo positivo de conductas apropiadas (decirles, por ejemplo, “me encanta cuando…”, es una manera simple de estimular el comportamiento deseado), el establecimiento de límites, la reorientación y el establecimiento de expectativas futuras. Y desaconseja con vehemencia los azotes, golpes, bofetadas, amenazas e insultos.

 

En la actualización, la academia de pediatras cita un estudio en el que se concluye que los niños de 3 años que fueron golpeados más de dos veces al mes fueron más agresivos cuando tenían 5 años y mostraron comportamientos negativos cuando tenían 9.

“La buena noticia es que menos padres apoyan el uso del azote ahora que en el pasado”, afirmó Sege.

El castigo corporal como factor de riesgo para el desarrollo

Los autores del trabajo sostienen que la evidencia es clara en cuanto a la asociación entre el castigo corporal y los resultados adversos a largo plazo. Las consecuencias son:

➪El castigo corporal de los niños menores de 18 meses de edad aumenta la probabilidad de lesiones físicas

➪El uso repetido del castigo corporal puede llevar a un comportamiento agresivo y conflictos entre el padre y el niño y puede afectar negativamente la relación padre-hijo

➪El castigo corporal se asocia con un aumento de la agresión en niños en edad preescolar y escolar

➪Experimentar el castigo corporal hace que sea más probable que los niños sean desafiantes y agresivos en el futuro

➪Está asociado con un mayor riesgo de trastornos de salud mental y problemas cognitivos

➪El riesgo de castigos severos aumenta cuando la familia está experimentando factores estresantes, como desafíos económicos familiares, problemas de salud mental, violencia de pareja o abuso de sustancias

➪Los azotes solos están asociados con resultados adversos, y estos resultados son similares a los de los niños que sufren abuso físico.

Un informe del año pasado que revisó datos del Estudio de Experiencias Adversas en la Infancia, de 1998, reveló además que los “chirlos”  se asociaron a mayores probabilidades de intentos de suicidio y consumo de drogas en la edad adulta.

La palabra también daña

Un estudio longitudinal que investigó la relación entre el abuso verbal severo por parte de los padres y los resultados en los chicos mostró que el maltrato verbal severo antes de los 13 años se asoció con un aumento en los problemas de conducta en los adolescentes y los síntomas depresivosentre los 13 y 14 años.

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