Política

Sorpresiva invitaciónEl Gobierno nacional convocó por primera vez a la CGT en medio de la presión sindical por un nuevo paro

El ministro Francos invitó a los sindicalistas a un encuentro oficial, el primero desde que asumió Milei, que se concretará este miércoles por la tarde en Casa Rosada. La reforma laboral y la no homologación de las paritarias, ejes de la agenda de la reunión.

A cuatro meses de la asunción de Javier Milei y en medio de un escenario de profundización del conflicto social, con la amenaza latente del llamado a un nuevo paro general, el Gobierno convocó por primera vez formalmente a la conducción de la CGT. El encuentro se concretará este miércoles a las 16, según la invitación que cursó a los jefes sindicales el ministro del Interior, Guillermo Francos, quién los recibirá en la Casa Rosada junto a su par de Capital Humano, Sandra Pettovello, y al secretario de Trabajo, Julio Cordero.

La sorpresiva invitación a los sindicalistas, que mantienen una relación de fuerte tensión con la administración libertaria, se concretará -además- en la jornada previa a la reunión del consejo directivo de la CGT, prevista para este jueves, en la que -por presión de los sectores más combativos de la entidad- se analizará disponer un nuevo paro general contra Milei y una movilización para el 1° de Mayo cuando se conmemora el Día del Trabajador, en rechazo a las políticas de ajuste, los despidos en el Estado, la demora en la homologación de las paritarias y la reforma laboral impulsada por el Gobierno.

Justamente la coincidencia temporal de la convocatoria de Francos con la reunión de los gremios para evaluar la metodología de una nueva protesta generó suspicacias entre los jefes sindicales sobre una maniobra oficial para desactivar una eventual medida de fuerza.

«Vemos que hay un cambio de gesto oportuno, pero cualquier decisión depende de la actitud del Gobierno y no de nosotros», afirmó a Clarín uno de los dirigentes que acudirá a la reunión de mañana en Casa Rosada en referencia a la posibilidad de postergar la definición de un paro.

El encuentro fue pautado a agenda abierta aunque dos temas centrales concentrarán la discusión: el alcance de la reforma laboral que el Ejecutivo pretende que convalide el Congreso (luego de que la Justicia frenó el capítulo laboral incluido en el megaDNU 70/30) por una parte, y -por otro- la apuesta del Gobierno de imponer un techo a las paritarias para que los aumentos no superen a la inflación, como blanqueó el ministro de Economía, Luis Caputo, al justificar la no homologación del acuerdo de Camioneros. «Vamos a reclamar que se garanticen la libre negociación paritaria porque son acuerdos entre privados, que no haya discrecionalidad con las homologaciones. Debe haber libertad como pasa con los precios, las prepagas y los aumentos de tarifas», desafió el sindicalista.

Al encuentro con los funcionarios de Milei fueron citados los miembros del triunvirato de conducción que componen Héctor Daer, Carlos Acuña y Pablo Moyano, y los dirigentes Gerardo Martínez (Uocra), Andrés Rodríguez (UPCN), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Cristian Jerónimo (vidrio) y Jorge Sola (seguros).

Sin embargo este martes estaba en duda la presencia de Moyano en el encuentro, en medio del fuerte enfrentamiento que mantiene con el Gobierno por la no validación de la paritaria de la actividad (el gremio acordó un aumento de 25% para marzo y otro 20% para abril). La conducción de Camioneros se reunirá este jueves con la amenaza de convocar a un paro de 48 hs en el transporte de cargas si las empresas del sector no pagan el aumento convenido a los choferes.

La primera reunión oficial entre el Gobierno y la CGT se gestó a partir de una serie de contactos informales que Francos y Cordero mantuvieron en los últimos días con Martínez y otros jefes cegetistas. En esas charlas los sindicalistas hicieron hincapié en la necesidad de articular algún canal de diálogo institucional para intentar contener la escalada de tensión en la relación entre la Casa Rosada y la central. Particularmente la preocupación sindical se concentra en la demora en la aprobación de los acuerdos salariales firmados en las distintas actividades, el impacto de las políticas de ajuste aplicadas por la gestión de Milei y la ola de despidos en el Estado. El Gobierno, a su vez, apunta a impulsar la discusión de los ejes centrales de la reforma laboral que sería incluida en la remozada Ley Bases que discutirá el Congreso desde la próxima semana.

«El Gobierno ha invitado a la CGT. Es positivo poder avanzar en un diálogo tripartito institucional que hasta ahora no habíamos tenido», indicó otro gremialista, que también se mostró prudente respecto al alcance efectivo de la apertura de una instancia de discusión con los funcionarios.

Es que en la cúpula de la CGT todavía recuerdan las conversaciones informales que iniciaron con Francos y Cordero (que aún no era funcionario) en diciembre pasado: por entonces el ministro del Interior garantizó que los cambios laborales que impulsaría Milei serían limitados, pero la reforma finalmente incluida en el DNU 70/23 avanzó con medidas que afectaban el poder y la caja de los gremios, por lo que la CGT llevó su reclamó en la Justicia y convocó al primer paro contra la gestión libertaria, lo que rompió todos los puentes en la relación con el Ejecutivo.

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