Policiales

Ana Fernández«Voy a buscar justicia y verdad hasta que me muera»

La madre de Cinthia dijo que fue amenazada por el imputado Condorí.»Muchos miserables atacaron la vida de mi hija», aseguró Ana Fernández.

La segunda jornada del juicio que se lleva adelante contra Federico Condorí por el crimen de Cinthia Vanesa Fernández, arrancó con la esperada declaración de Ana Fernández, la madre de la joven asesinada hace ocho años. «Voy a buscar justicia y verdad hasta que me muera», expresó la mujer.

Fueron tres horas de un testimonio cargado de emoción en los que hizo un raconto del largo camino que tuvo que recorrer luego de encontrar muerta a su hija en el departamento que la joven ocupaba en el barrio Parque la Vega, ubicado en la zona sur de la capital salteña.

Antes de que empezara con su relato, la presidenta del Tribunal de Juicio, Beatriz Vera, le preguntó si conocía al acusado Condorí, a lo que la mujer contestó afirmativamente. Seguidamente, la magistrada le pidió que detallara cómo encontró a su hija el día 3 de mayo de 2011 en el departamento que habitaba.

«Fui verla en forma esporádica, porque al departamento lo estábamos refaccionando. Al entrar siento un olor nauseabundo, muy fuerte, insoportable. En esos momentos pienso: qué gente sucia, que no saca la basura», dijo. Contó que al abrir la puerta advirtió que el televisor estaba encendido. «Entonces me dirijo al dormitorio donde me encuentro con un cuadro horroroso, veo a mí hija en la cama con una bolsa en la cabeza», recordó Ana Fernández. Calificó esa escena «espantosa», y señaló que entró en estado de shock «al ver la forma cobarde que la mataron».

La mujer sostuvo que salió corriendo y se comunicó de inmediato con su hermano, a quien le relató lo que había sucedido. «Estaba desesperada, entonces me comunico con Federico Condori y le digo que Cinthia se mató y él me contesta fríamente: «Uh, qué macana’, y me corta la llamada». Explicó que luego llegó Condorí y pidió entrar, pero no lo dejaron. Contó que los policías que estaban en el departamento le dijeron: «Vos ya no pertenecés a la Brigada, aquí se está investigando un homicidio».

Al ser consultada si volvió a entrar al departamento respondió que no, al tiempo que remarcó: «Había más de cien policías en el lugar, por eso sigo sosteniendo que hubo encubrimiento a Condorí». Y agregó: «Empecé un largo peregrinaje, porque sabía que mí hija había sido asesinada». Agregó: «Muchos miserables atacaron la vida privada de mi hija».

Apuntó: «Mi lucha es por verdad y justicia, no busco venganza». También fue categórica al señalar: «El Estado nunca me apoyó», y que por ello tuvo que luchar sola.

Fernández precisó: «(En su largo peregrinar por saber lo que pasó) fui atacada y difamada por la familia Condorí. Recibí todo tipo de agresiones, hasta violencia física».

Al mismo tiempo aseguró: «No busco victimizarme, pero hubo miserables que mancharon la moral de mí hija».

Más adelante reveló: «Él (por Condorí) me amenazó, me dijo sos una hija de puta, te voy a meter un tiro en la cabeza. También me amenazó su madre». Luego, ante la insistencia de la jueza Vera, reveló que en el departamento había un acolchado a cuadros blanco con celeste apoyado en una mesa redonda, además de dinero, un mueble caído y una computadora prendida.

«El olor terrible, indescriptible, me llevó hasta la habitación de Cinthia, ahí le veo los piecitos con las medias distintas, porque ella era así, estaba con una bombacha oscura». Al describir el horroroso cuadro indicó que la joven «tenía una bolsa en la cabeza toda encintada, demasiado prolija, estaba toda hinchada. Estaba en la cama con los brazos abiertos, alrededor había cerca de la ventana unos almohadones impregnados de sangre y en el piso sábanas tiradas».

Fernández refirió que llegó sola al departamento: «Lo único que yo hice fue apagar el televisor y tocarle los piecitos de mí hija. Las puertas no estaban forzadas, no sospeché de un robo, estaba todo con llave».

La joven falleció por asfixia por sofocación y según la autopsia presentaba traumatismo de cráneo con hemorragia intracraneana y otras lesiones compatibles con golpes.

Respecto a Condorí, la madre de la víctima dijo que lo conoció en noviembre de 2010 y que en una oportunidad lo escuchó decir que era investigador de trata de personas. «Cinthia me lo presenta, como amigo de Verónica, una amiga de ella, así lo conocí», contó.

«El la llamaba por teléfono insistentemente y ella me hacía decir que le diga que no estaba, que no quería nada con él. Me decía: sí llama Federico decile que no estoy, él me molesta, yo no quiero nada con él». También recordó que Cinthia le contó que le prestó el juego de llaves a Condorí, con el compromiso de que lo devolvería en el lapso de una semana.

“Era muy cargoso”

“Le pregunté a mi hija si tenía algo con Condorí, me contestó que no, que era muy cargoso y controlador”, señaló Ana Fernández. Comentó que desde que Condorí comenzó a llegar a su casa, como amigo de Cinthia, ella se distanció un poco de sus amistades. Explicó que con el imputado solo cruzó unas palabras el día que encontró muerta a la joven. “Vos sabías que esto iba a pasar”, le dijo. La mujer apuntó que nadie debe perder de vista que en el juicio se está juzgando al posible responsable del crimen y no la vida privada de la joven. 

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