El Sibarita

Luis GutiérrezUn respetado crítico de vinos del mundo habló de un vino salteño

 Es el crítico de la guía Robert Parker que calificó con cien puntos a dos vinos argentinos hace dos meses, expresó que cuando los probó se le aceleró el corazón. 

Luis Gutiérrez tiene un aire a Michel Moore, pero lo suyo no es el cine. Su talento está en la cata de vino. En Mendoza, se pasea por la selecta degustación del Premium Tasting como una celebridad. Los amantes del vino y su cultura, le piden fotos y algún consejo sobre qué beber en cada ocasión. Gutiérrez es considerado un gurú de la industria vitivinícola desde que fue elegido por el renombrado Robert Parker y su publicación Wine Advocate, para ponerle puntaje a los vinos de España, Argentina, Chile y algunas pequeñas zonas de Francia, según informó Clarín.

El catador español, de 53 años (añada 65, dirá), pasa la mayor parte de su trabajo viajando y recorriendo viñedos y bodegas. Después de cinco años de probar los vinos argentinos, en su último reporte –difundido a fines de junio- calificó a dos vinos de Catena Zapata con el puntaje perfecto, 100 puntos Parker. El premio mayor fue para Adrianna Vineyard River Stones Malbec 2016, de Catena Zapata, y Gran Enemigo Single Vineyard. Ambos fueron concebidos en un mismo viñedo de 200 hectáreas en el paraje mendocino de Gualtallary, en Tupungato, a 1.500 metros de altura y al pie de la cordillera de los Andes. El enólogo del puntaje óptimo es Alejandro Vigil.

¿Cómo llegó a convertirse en catador profesional?

Empecé a mitad de los ´90, no soy enólogo ni agrónomo, estudié ingeniería en Informática. Llegué al mundo del vino por casualidad, me gustaba tanto como la gastronomía. Ha sido una afición, bastante loca, que ha ido creciendo. Cuando me meto en un tema quiero saberlo todo, beberlo todo, conocerlo todo.

¿Cuándo el hobby se transformó en oficio?

En el año 2000 cuando comenzó a explotar internet entré en contacto con un grupo de madrileños fanáticos del vino. Uno de ellos era el director del diario El Mundo de España y otro, el famoso crítico de vinos, Víctor de la Serna. El diario El Mundo decide crear el portal Vinos y me sumé como parte de su equipo. Teníamos que catar cinco vinos cada semana y fue un gran salto. Aún seguía trabajando en una empresa de packaging, donde estuve 22 años, hasta que en 2011, me llamó la crítica británica Jancis Robinson para describir los vinos españoles. En 2013, me contrató la editora de Wine Advocate para trabajar para Robert Parker. Recién ahí pude abandonar mi trabajo.

Luis Gutiérrez, el catador de Parker. Foto: Delfo Rodríguez

¿Qué tan influyente es Robert Parker?

Es la opinión más citada en el mundo del vino. Un abogado aficionado al vino que publicaba una pequeña guía para consumidores en su ciudad (Baltimore, Estados Unidos). Cumplió 71 y estamos celebrando los 40 años de Wine Advocate. Es un enamorado del vino, le gusta beber y comer bien. Inventó una escala de 50 a 100 puntos que es como los americanos califican en la escuela y resultó fácil. Su fama llegó en 1982 cuando la crítica británica dijo que no era una buena cosecha, pero él los contradijo y recomendó algunos vinos de esa añada que aún son considerados los mejores de la historia. Hoy casi no trabaja, tiene 8 catadores que lo hacen por él.

¿Con qué criterios califica un vino?

Es independiente de su precio, el número de botellas o quién lo produce. Tengo que probar 4.000 vinos al año. Recorro los lugares y elijo lo que me interesa. Escribo la crítica en inglés y pienso en un consumidor mundial, tanto de Asia como Europa o Sudamérica.

 

Alejandro Vigil, enólogo de El Enemigo, y Luis Gutierrez, el catador de Parker.

¿Qué lugar ocupan los vinos argentinos en la crítica mundial?

Cuando comencé en Europa casi no había vinos de Argentina. Mi conocimiento de los vinos argentinos era muy básico. Me preocupé y hasta me causó estrés la responsabilidad de opinar sin tener idea. Perdí 14 kilos. Me puse como loco a estudiar. Descubrí un país que está en un momento emocionante de cambio, en la búsqueda de la identidad, como lo que está pasando en España y Chile. Encontrar el estilo de los vinos más allá de intentar copiar. El vino argentino es diverso. Ahora ya no sólo es Mendoza sino que hablamos de lugares, Valle de Uco, Chacayes, Gualtallary… Lo más emocionante es encontrar un vino extraordinario que nadie lo había visto, como me ocurrió con Noemía (Río Negro) o los vinos de los Dávalos (ex Colomé).

¿Cómo reaccionó al beber los vinos que obtuvieron puntaje perfecto?

Se me aceleró el corazón, me volví loco. Encontré equilibrio, complejidad y el reflejo del sitio extraordinario, como debe tener un gran vino. Una uva de altitud, con mayor exposición a la luz del sol, que ha generado un fruto con más concentración de aroma, colores y sabores. Me interesa que al beber ese vino me traslade hasta su viñedo.

¿Cuál es el potencial de Argentina más allá del Malbec?

Soy fan de la diversidad. La cepa Malbec puede darse en China, en Francia (de donde es original) o en cualquier otro sitio. Pero cuando pido un vino de Mendoza, Valle de Uco o Gualtallary, estoy hablando de ese lugar único.

¿Qué busca el consumidor?

Lo más importante es que sea un vino que le guste. A los enólogos le digo que hagan los vinos que a ellos les gusta beber. No entiendo el vino como una cultura del marketing.

¿Cree en los maridajes (combinación de una comida con un vino)?

El mejor maridaje es el que más te gusta. Las reglas están para romperlas. Los críticos lo hacemos complicado y tenemos que simplificar el mensaje y hablar al nivel de la gente, que el vino sea para disfrutar.

¿Y qué le gusta a Luis Gutiérrez?

Si vamos a comer mariscos, elijo un vino blanco con mucha acidez y poca madera. Con el asado, un Malbec o Tempranillo.  Con unas pastas, el rosado o el clarete (mezcla de uva blanca con tinta). Y para un sushi, un espumante.

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