Opinión

AnalisisTécnicas de lavado de cerebro y adoctrinamiento

Por: Federico Andahazi

Quiero retomar un tema con el que venimos insistiendo y advirtiendo desde hace tiempo: las técnicas de “lavado de cerebro”, de cómo se logra la anulación del pensamiento personal y crítico.

Es un tema que a mí me preocupa mucho. Fuimos los primeros en denunciar desde este programa y desde “Los Leuco”, la aparición de “psicólogos militantes”.

Denunciamos la nota de Alejandro del Carril en Página 12, en la que trataba a los votantes de cambiemos de “masoquistas anales” y al nuevo gurú de Cristina, el psicoanalista Jorge Alemán, que es el que baja esta línea: los que eligen a Cambiemos desean ser abusados.

En su momento, el director del INADI tuvo una actitud muy tibia, con un amable llamado a la reflexión al psicólogo del Carril. Y esa falta de convicción por parte de Estado, tal vez haya permitido la más tremenda de las aberraciones.

Desde una cuenta firmada por una tal Caro Krúpskaya, en homenaje, claro, a la esposa de Lenin, salieron las siguientes amenazas (ver amenazas).

De acuerdo con informaciones, esta persona, podría ser Carolina Pavlovsky, psicóloga, hija del psicólogo y actor Tato Pavlovsky. Se dan cuenta de la gravedad del hecho.

Si esto se confirmara, algunos periodistas y canales de TV, tendrían que pedir disculpas por las barbaridades que dijeron, por las burlas sobre estas denuncias. Vamos a volver a hablar del tema en profundidad seguramente en “Los Leuco”.

Este fanatismo que vimos estos días en las escuelas, en los consultorios, en los hospitales está cuidadosamente digitado

A estos virulentos militantes no les importó la desaparición de Julio López cuando tenía que atestiguar contra el genocida Etchecolaz, ni les importó la desaparición de Luciano Arruga a manos de una fuerza de seguridad. ¿Por qué?

¿Cuáles son las técnicas para fabricar un fanático? ¿Cómo se llega a anular el pensamiento crítico de una persona?

La psicología empezó a estudiar estos casos a fines de siglo XIX y, de alguna manera, se anticipó a lo que sucedió a comienzos del siglo XX con el surgimiento del nazismo en Alemania, el fascismo en Italia, el falangismo en España y el estalinismo en la Unión Soviética.

Uno de los primeros en estudiar estos fenómenos fue Gustav Le Bon en dos libros: “Psicología de Socialismo” y “Psicología de las masas”.

Años más tarde Freud retoma la obra de Le Bon, discute con él y escribe “Psicología de las masas y análisis de yo”.

En esta obra Freud identifica al líder de masas con la figura del hipnotizador y explica la relación entre el que manda y el que obedece según la lógica del enamoramiento.

El enamorado obedece ciegamente a quien ama. Tanto la obra de Le Bon como la de Freud tienen una mirada crítica sobre el efecto de masas y su manipulación.

Pero Carl Schmitt, que, recordemos, fue el jurista de Hitler y el ideólogo principal del nazismo, fue uno de los primeros en utilizar y sistematizar estos estudios previos para ponerlos en práctica de manera maquiavélica y así fanatizar a las masas para que obedecieran ciegamente a Hitler ¿Cuáles eran las técnicas de Carl Schmitt?

-Cavar una grieta en la sociedad para ordenarla entre amigos y enemigos, pueblo-antipueblo, patria-antipatria.

-Tomar por asalto los medios masivos de comunicación para ponerlos al servicio del estado.

-Regalar receptores de radio a toda la población para que pudieran escuchar las cadenas nacionales continuas de Führer.

-Reducir el pluralismo del pensamiento a una lógica binaria: conmigo o en contra de mí. Este punto es fundamental: cuanto más estrecho y binario es el campo del pensamiento, más fácil es manejarlo y monopolizarlo.

-Fabricación de frases dichas y repetidas hasta el hartazgo.

Ernesto Laclau, desde su cómoda residencia en Londres, escribió “La razón populista”, un manual de lavado de cerebros para líderes tercermundistas. ¿En quién se basa Laclau, según el mismo lo reconoce?

En las técnicas de Carl Schmitt. Y el nuevo gurú de Cristina, el psicoanalista Jorge Alemán, igual que Laclau, es un apólogo explícito del populismo, que compara a los votantes de cambiemos con las víctimas de abuso.

Pero ¿por qué los fanáticos no aceptan las evidencias? Resulta desesperante tratar de confrontar ideas con gente ciega de realidad.

Niegan que durante el gobierno kirchnerista haya habido inflación, inseguridad, pobreza, niegan el robo y el desvío sistemático de los fondos de la obra pública a los bolsillos de los funcionarios.

¿Cómo pueden desconocer lo que aparece claro y comprobado en todas las investigaciones?

Es un mecanismo psíquico elemental que se llama negación, cuyo propósito es no sucumbir junto a esa realidad que se construyó durante tantos años.

Cuánto más se contradice a un fanático, más fanático se vuelve. No se puede discutir por la razón aquello que pertenece al mundo de la sinrazón.

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