Salud

Vida saludableSólo la mitad de los que deciden cambiar un hábito pueden sostenerlo un año después

Tomar más agua, hacer actividad física o dejar de fumar, son algunos de los objetivos que se proponen los argentinos para mejorar su salud. Pero el 51% de los que comienzan no pueden seguirlo en el tiempo. El dato surge de una encuesta.

¿Existe alguna persona que no desee estar más saludable? Probablemente, no. ¿Y alguna que no conozca qué debería hacer para conseguirlo? Probablemente, tampoco. Entonces, por qué no poner manos a la obra. Hasta ahí, muchas personas llegan. Y arrancan con algún cambio específico. Pero, lo más difícil parece ser sostener ese cambio en el tiempo. Sobre este tema indagó una encuesta realizada por Voices! por encargo del movimiento Revolución Saludable. 

La encuesta buscó averiguar qué sucede con las personas y los cambios de hábitos para conseguir llevar una vida más saludable y por ende, disminuir los factores de riesgo para muchas enfermedades. Sobre todo, teniendo en cuenta el avance que vienen teniendo en la Argentina el sobrepeso y la obesidad, que ya alcanzan a 6 de cada 10 adultos, según la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo del Ministerio de Salud de la Nación. Tanto el sobrepeso como la obesidad son factores de riesgo para las enfermedades no transmisibles, como hipertensión, diabetes y enfermedades cardiovasculares.

Vida saludable: sólo la mitad de los que deciden cambiar un hábito pueden sostenerlo un año después

Dejar de fumar es lo que más cuesta para los argentinos.

El trabajo “Estudio sobre hábitos saludables en la Argentina” abarcó 1.004 casos de todo el país, hombres y mujeres, mayores de 16 años. Si bien la gran mayoría de los consultados (87%) consideró que debería realizar alguna modificación en sus hábitos para llevar una vida más saludable, sólo el 67% pasó a la acción e hizo el intento. De aquellos que efectivamente comenzaron con algún cambio concreto, sólo la mitad (51%) pudo sostenerlo durante 12 meses.

 

Entre los argumentos que con más frecuencia utilizaron los encuestados, está en primer lugar la falta de voluntad (59%) y lo sigue, aunque lejos, la falta de tiempo (24%). “Es complejo combatir los hábitos arraigados que atentan contra la vida plena y saludable. Cada uno sabe qué es lo que debería mejorar, aunque no sea sencillo”, afirma el doctor Jorge Tartaglione, médico cardiólogo miembro de la Sociedad Argentina de Cardiología e impulsor del movimiento Revolución Saludable.

Vida saludable: sólo la mitad de los que deciden cambiar un hábito pueden sostenerlo un año después

La llamada “falta de tiempo”, que provoca la vida cotidiana, muchos lo señalan como un escollo.

Consultando sobre cuáles son los hábitos que debería cambiar o incorporar para mejorar la salud, en primer y segundo lugar se ubican, ambos con 28%, “tomar más agua” y “aumentar o iniciar actividad física”, luego vienen “bajar de peso” (24%), “dejar de fumar” (22%) y “disminuir la sal” (10%). “Los resultados son muy llamativos, porque en primer lugar está tomar más agua, cuando no hay evidencia científica de que tenga algún efecto concreto. Mientras que por ejemplo, aumentar el consumo de frutas y verduras, dormir más o mejor, consumir menos alimentos procesados o pedir menos delivery no aparecen entre los primeros lugares”, explica el doctor Tartaglione. “El tema del sueño en Argentina es un gran problema, la gente duerme cada vez menos y peor, pero no aparece como uno de los hábitos principales a modificar”, añade.

 

La encuesta también indagó sobre qué aspectos se realizó el intento en los últimos 12 meses. El 16% de los consultados dijo que su objetivo fue bajar de peso. Otro 16%, aumentar la ingesta de agua. El 15% incrementar o comenzar a realizar actividad física. El 10% respondió dejar de fumar y otro 10% reducir el consumo de sal. En esta consulta, algunos cambios concretos vinculados a la alimentación propiamente dicha, aparecen muy abajo en la tabla. Por ejemplo: sólo el 2% de los encuestados intentó disminuir el consumo de alimentos procesados, un 3% intentó moderar o dejar el consumo de alcohol, el 6% buscó disminuir el consumo de grasas y el 8% quiso adoptar el hábito de aumentar la ingesta de frutas y verduras. La clave, sostiene el especialista, es lograr una meta alcanzable para cada una de las personas.

El trabajo de Voices! revela también cuáles fueron los cambios que tuvieron mayor tasa de éxito. En primer lugar se encuentra realizarse chequeos médicos periódicos, con 90% de éxito entre quienes se lo propusieron. Bajar el consumo de azúcar y de carne, con 81 y79%, respectivamente, bajar el consumo de alcohol, 73%. Entre los hábitos más difíciles de sostener en el tiempo están: dejar de fumar (lo logró el 39%) y dormir más y mejor (53%).

 

“El cerebro busca no cambiar hábitos, porque tiene que generar una nueva vía de aprendizaje. Se estima que crear un hábito nuevo lleva entre 18 y 24 meses, que es el tiempo que le lleva al cerebro automatizarlo”, explica a Clarín el doctor Alejandro García, médico endocrinólogo y asesor del método Pronokal. “El cerebro puede aprender, pero no puede desaprender. No podemos desaprender a andar en bicicleta, por eso, podés subirte después de muchos años y salís andando. Pero sí se puede aprender a elegirlo”, añade. El especialista destaca que los hábitos tienen un componente “familiar y también cultural”, precisamente por eso, señala, “es más fácil encarar un cambio de hábito en grupo, más que solo”.

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