Sociedad

Investigación Siete de cada diez mujeres están disconformes con el tamaño de sus pechos

Lo descubrió la mayor investigación realizada sobre el tema. Más allá de lo estético, el disgusto con los senos propios tiene serias consecuencias para la salud de las mujeres.

Más grandes, más chicos, ¿cuál es el tamaño ideal? Un estudio global descubrió que el 71% de las mujeres están disconformes con el tamaño de sus pechos, un hallazgo que —según los investigadores que trabajaron en el relevamiento— es un «grave problema de salud pública».

La Encuesta de Satisfacción del Tamaño del Pecho (BSSS, por su sigla en inglés) fue encabezada por la Universidad Anglia Ruskin de Inglaterra. Y se publicó en la revista científica Body Image.

 

Participaron cien expertos internacionales, que hicieron encuestas a 18.541 mujeres de 40 países, incluidos varios latinoamericanos, como Brasil, Perú y Colombia. Fue el mayor estudio intercultural jamás realizado con el objetivo de examinar la imagen corporal.

Concluyeron que el 48% de las mujeres quisieran tener pechos más grandes, al 23% le gustaría que sean más pequeños, y solo el 29% están satisfechas con esta parte de su cuerpo.

Las mujeres de Brasil, Japón, China, Egipto y Reino Unido demostraron tener la mayor insatisfacción con el tamaño de sus pechos. Mientras que los países donde mejor aceptan esa parte del cuerpo resultaron Ghana, Colombia, España, Paraguay e Indonesia.

Ante la consulta de si estos resultados serían válidos también para la Argentina —considerando que nuestro país no participó en la encuesta— desde la Universidad Anglia Ruskin respondieron a Clarín que «un hallazgo clave del estudio es que los ideales de tamaño de los senos ahora son similares en las 40 naciones involucradas en este estudio».

«Anteriormente había diferencias entre las naciones», siguieron los voceros, en referencia a las diferencias históricas entre los países. «Esto sugiere que la objetivación de los senos medianos a grandes es ahora un fenómeno global», concluyeron desde esta casa de estudios británica.

Además, el estudio da cuenta de ciertos aspectos que engloban a América Latina. «Algunos académicos han discutido la presión cultural aumentada que experimentan las mujeres latinoamericanas para demostrar la feminidad y la sexualidad a través de la plenitud de los senos», indica el informe. Y da como ejemplo el caso de Brasil: en un estudio anterior, el 65% de las mujeres dijo que desea tener senos más grandes.

Además, el estudio británico halló que una mayor exposición en los medios de comunicación locales se asoció con la insatisfacción del tamaño de los pechos. En esa línea, menciona a las telenovelas latinoamericanas, «que idealizan tamaños de senos más grandes» como uno de los factores determinantes.

En nuestro país, la situación no parece ser distinta. En 2010, la consultora Proximitas entrevistó a 6.800 argentinas para la marca de lencería Triumph. El 73% consideró que la medida de busto ideal es más de 90 centímetros, y para casi el 20% es más de 95.

Aquel estudio relevó que el 87% de las argentinas cambiaría algo de su cuerpo. Una de cada cinco encuestadas tenía pensado operarse en el futuro y más de la mitad dejó abierta la posibilidad. ¿Qué cambiarían? Una de cada cuatro dijo que modificaría su busto.

Al respecto, desde la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora (Sacper) confirmaron a Clarín que la cirugía plástica número uno de todo el mundo —incluido nuestro país— es el aumento mamario a través de la inclusión de implantes de siliconas.

En la Argentina, durante 2018, se realizaron 51.081 de estos procedimientos, seguidos por 13.379 de levantamiento mamario y 9.460 de reducción, en base a los últimos datos de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (Isaps).

Además, ese año, 5.748 hombres se hicieron una ginecomastia o reducción del volumen mamario. «No solamente las mujeres están insatisfechas. Los hombres también presentan esta disconformidad. Por eso, uno de sus motivos de consulta más importantes y una cirugía que está en franco aumento es la ginecomastia», explica Jorge Pedro, especialista en cirugía plástica y director de comunicación de la Sacper.

El bisturí también es señalado por la psicóloga Beatriz Goldberg, autora del libro No estoy conforme con mi cuerpo, ¿qué hago?. Consultada por Clarín, comenta que «nuestro país tiene un índice muy alto de cirugías estéticas, a pesar de la situación económica, porque hay lista de espera en los hospitales públicos».

«Las mujeres muy delgadas tienen poco y se agregan. Y hay algunas que tienen mucho y se sacan. Estamos en un país de gran cantidad de lolas hechas. Y no solo las modelos. También en bancos, en oficinas, en todos lados. Incluso, mucha gente lo dice como algo positivo. Dicen ‘estoy invirtiendo en mí'», continúa Goldberg.

Para la licenciada, en la Argentina hay «una gran insatisfacción» que se debe, principalmente, a una cuestión de autoestima. Menciona la «dismorfia corporal», que es cuando vemos algo que no es lo real. «Uno se ve como en un espejo deformante. Aunque tenga un cuerpo que, entre comillas, pueda ser perfecto. Uno se ve mal», explica.

Respecto de los pechos, asume que son una de las partes «más femeninas» que hay, además del cabello. «Por eso, muchas mujeres que acaban de separarse o con problemas afectivos recurren a la cirugía o van a la peluquería», analiza.

«Pero después dicen: ‘todavía no me siento bien’. No les alcanza con la cirugía, porque es una cuestión interna, de insatisfacción sobre sí mismas, de autoestima baja. Y lo localizan en algún lugar del cuerpo. Porque es más fácil decir ‘tengo el pecho mal’ que decir ‘tengo una meta que no alcancé'», continúa la psicóloga.

También influyen algunos factores externos, como lo que vemos en la televisión y en las revistas. «Uno se mide con los otros, con los ideales photoshopeados, con los looks de las famosas», comenta Goldberg. Y suma a su lista las selfis de las redes sociales, donde «solo vemos lo mejor de los otros».

Más allá de la imagen, el informe de la universidad británica dio cuenta de los riesgos que la insatisfacción con los senos propios trae para la salud. El estudio muestra que las mujeres que no están conformes con el tamaño de sus pechos admitieron que practican menos el autoexamen mamario y que notarían menos algún cambio en sus pechos, algo importante para la detección temprana del cáncer de mama.

«El cáncer de mama es la principal causa de muertes femeninas relacionadas con el cáncer en todo el mundo y las bajas tasas de supervivencia están asociadas con una peor conciencia de los senos», alertó Viren Swami, profesor de la Universidad Anglia Ruskin y autor principal del estudio. «La insatisfacción del tamaño por los senos puede dar lugar a comportamientos de evitación, particularmente si los senos de una mujer le provocan sentimientos de ansiedad o vergüenza», concluyó el experto.

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