Provinciales

Denuncias Samana, otro abuelo postrado y desamparado por el PAMI

Una catarata de denuncias públicas se produjo luego de que este medio comenzó a hacer públicos los padecimientos de jubilados por falta de atención del PAMI. Hay muchos casos en Rosario de la Frontera de personas de la tercera edad que están condenadas a morir desde que mermaron considerablemente las autorizaciones de internaciones domiciliarias.

Otro caso grave es el del jubilado Juan Carlos Samana, de 63 años, el cual está postrado, le amputaron la pierna derecha, y cuatro dedos del pie izquierdo, está diagnosticado con demencia senil, tuvo tres ataques cerebro vascular (ACV), padece de Parkinson y usa una sonda vesical, de por vida.

El abuelo está a cargo de su hija, Rosana Samana, quien relató a El Tribuno las penurias que están pasando.

 

 

«El dos de abril, mi papá quedó sin la internación domiciliaria y hasta la fecha no tuve novedades de nada. El martes, fui a verlo al señor Atilio Padilla, y me dijo que el señor Ola Castro, no había vuelto de su licencia, y que tengo que seguir esperando, y que tengo que volver a llenar los papeles de nuevo, porque los que presenté ya se vencieron, por lo que tengo que volver a realizar otra vez los trámites para que me autoricen y luego esperar a que llegue la autorización desde Salta», manifestó Samana.

«Lo que no entiendo, es por qué no pusieron a otra persona mientras Ola Castro está de licencia, si no mi papá y todos los abuelos lo tienen que esperar», dijo indignada.

«Mi papá, es diabético, tuvo tres ACV y como secuelas, le dio demencia senil. Está amputado, tiene mal de Parkinson y además tiene una sonda vesical de por vida ya que no se lo puede operar y usa pañales. Tiene su pierna afectada con una ulcera en su tobillo y lo estamos medicando».

Debido a la gravedad del jubilado, su hija, tiene que llevarlo al hospital Melchora Figueroa de Cornejo, para que le hagan las curaciones y lo atienda el doctor Peso, «al no tener la internación domiciliaria, el médico no viene a mi casa, y tengo que trasladar a mi padre, exponiéndolo a un virus intrahospitalario», explicó.

«Mi padre, tenía la internación domiciliaria, y de un día para el otro, lo sacaron. En PAMI te dicen una cosa y después otra. Uno tiene que hacer los papeles nuevamente, porque se vencen y hay que renovar todo. Todos los meses es lo mismo y cada dos meses hay que renovar. Todo significa un gasto, porque, por ejemplo, si tenemos que renovar enfermería, hay que hacer seis fotos que cuestan $300. En total tenemos que contar con unos $900 para estos trámites», detalló la mujer, desesperada.

Sufre escaras, tuvo 3 ACV y tiene demencia senil.

«Además le tengo que colocar sondas todos los meses, que valen $800 y no la consigo porque no tenemos plata, porque, por ejemplo, mi padre cobra los 15 de cada mes. Ahora lo llevé para que se la cambien en el hospital. Es un trastorno para él porque dura entre siete y quince días y luego hay que cambiar nuevamente. Como no tenemos la internación domiciliaria tenemos gastos que no podemos afrontar, como las gasas, las cremas y los pañales, porque hasta eso nos mermaron del Pami. Todo es un gasto y a eso nadie lo reconoce», indicó Samana.

La mujer dijo que no puede trabajar porque tiene que atender a su padre las 24 horas, ya que de lo contrario quedaría desprotegido. Tampoco cuenta con la cuidadora domiciliaria que le permitía salir a hacer los trámites y autorizaciones que necesita una persona enferma con esas características.

«Mi padre sufre constantemente de infecciones urinarias, hematurias porque hay que hacer un lavaje con sueros, que ese es otro gasto. Estuvo internado casi dos meses en el San Bernardo y no quiero descuidarlo. Lo que quiero decir del Pami, es justamente que cuando teníamos que traerlo de regreso a Rosario de la Frontera no me dieron la ambulancia, tuve que trasladarlo en un remis particular con una sonda en el cuello, peligrando que le ocurra algo, porque Ola Castro no me quiso autorizar el traslado en la ambulancia», dijo la hija del jubilado que se encuentra en delicado estado.

«Fue en febrero del año pasado, realmente una pesadilla. Encima me hicieron firmar papeles para sacarlo porque ellos no se hacían cargo cuando yo me lo llevara del hospital San Bernardo. Yo me hice cargo como pude. Era todo sangre por las hematurias y había que internarlo», contó la mujer.

Don Juan Carlos actualmente está sedado porque tiene demencia senil, se golpea, se saca los pañales y se cae de la cama.

«En Rosario de la Frontera nadie te da una respuesta en el PAMI. Don Atilio siempre me recibe bien, pero me dice que está esperando que autoricen de Salta la internación domiciliaria que no tenemos hace más de un mes. El doctor Aguirre, me firmó todo, pero me dijo que hasta ahí llegaba él y que no podía hacer más nada. Aguirre lo vino a ver una vez a mi padre cuando sacaron las internaciones domiciliarias, pero no volvió más», dijo Samana. Además dijo que tiene que pagar a un enfermero particular para que le haga las curaciones como corresponde, para evitar infecciones.

«Pido que no lo abandonen porque mi padre laburó toda su vida y no se merece que lo traten de esta manera», dijo.

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