Cultura

Concurso “Grabriela Mistral”Salteño ganó concurso internacional de poesía, en Chile

El poemario de Darío Villalba se impuso a otras 810 obras. Entrevista con el autor.

A veces los premios sirven como descubrimiento: una forma de hacer visible algo que se desconocía. En otros casos confirman lo que todos saben. El concurso internacional de poesía “Grabriela Mistral”, de Chile, consagró este año al salteño Darío Alfredo Villalba y de alguna manera sirvió para darle a este poeta una nueva visibilidad, a la vez que confirmó su enorme talento. 

Lo de dar visibilidad tiene que ver con algo que hace Darío: alejarse del primer plano, dejar el centro del campo cultural.  Con esos silencios también juega en su poesía y con las respuestas a esta entrevista. 

Tiene 44 años. Nació el 19 de Abril de 1975. No estudió nada relacionado a las Letras. Entró en el profesorado de Educación Física, se recibió y de eso trabajo ¿Hay alguna relación entre escribir poesía y su trabajo? Esto dijo: “Más que la relación, me ha costado encontrar una razón para escribir poesía sobre deportes que practiqué como el básquet o como el que me apasiona que es la natación. Si bien la arquería es un deporte olímpico, en el libro “Tratado de arquería” es usado en forma de metáfora. Es algo pendiente.

Ganar el Chile, en un concurso de poesía, es como ganarle a Brasil en el Maracaná. Y Darío lo hizo. Su poemario se impuso a otros 810 escritos que postularon desde el 19 de octubre al 30 de noviembre.

Juan Carlos Mestre, consagrado poeta español, observó sobre Tratado de Arquería: “no solo por su singularidad sino por el alcance y excavación crítica que supone, por su novedosa fundación de conciencia y también por su desobediencia de las tradiciones al uso”.

Bajo el pseudónimo de Kalifa, ganó una importante suma monetaria (3000 dólares), más la publicación. Aunque para él, lo importante del premio es que el libro tendrá una llegada que de otro modo no tendría. “Me refiero a que el libro circule, que creo, es el mayor problema. Al publicarse en otros países da una posibilidad enorme de visualización. Después el libro hará su camino”, dijo.

 “Mi formación como lector fue básicamente en la biblioteca de mi casa, mi mamá era buena lectora. Clásicos. Muchas novelas, sobre todo. Y ya en la adolescencia tuve la suerte de encontrarme con poetas como Jacobo Regen o Ramón Jesús Vera que al saber de inquietud me recomendaron lecturas. En la pileta de la Sociedad Española conocí a una excelente profesora de Letras y hoy mi amiga, Silvana Irigoyen que me ayudó con lecturas del Norte Argentino. Luego Gustavo Rubens Agüero me prestaba libros y publicó mis primeras plaquetas. Siempre hubo poetas ayudándome, prestándome libros, recomendándome lecturas. Y un día conocí a Kuky quien me esperaba en su casa con libros y después los charlábamos. Fue un gran impulso como lector específico de poesía. También Ana Gloria Moya y Leonor Villada. Aparicio me esperaba en el bar Los Tribunales para mirar lo que había escrito. Por una Antología conocí a Santiago Sylvester y de ahí a Teuco Castilla, a Hugo Rivella”, dijo a LA GACETA.

La poeta Soledad Fariña destacó “la obra se sumerge en la más delgada y sutil fibra de la potencialidad humana. El arco, la flecha y el arquero, principalmente, pero también la cuerda, el corazón, la imaginación, el recuerdo, el suicidio, el aire, el amor son algunas de las especies que concurren a la acción, o a su posibilidad. Reflexión profunda sobre el espíritu en relación con el cuerpo».

Dice que se siente un privilegiado. Que muchos poetas lo ayudaron y colaboran continuamente en su formación. “Me leen, hacen sugerencias y eso me ayuda mucho”, dijo.

También dijo que admira mucho a Proust. “Al leerlo de joven tuve la ambición de escribir una novela. Petrarca, Quevedo, creo que los clásicos, me llevaron para el lado de la poesía”, sentenció.

Su observación sobre la situación actual del campo literario salteño es sucinta: “Por suerte se sigue escribiendo mucho en Salta. Me sorprendió la cantidad y calidad de los nuevos narradores”.

Hay varias formas de conocer a un poeta. Una es sabiendo qué lee. “Recomiendo leer L a Bufanda Roja de Bonnefoy. Esta Luz de Gamoneda. Las antologías de Watanabe, Szymborska y Asimetría de Zagajewski”, dijo.

La otra es leyéndolo:

  

I

La puntería nace en la imaginación

Consolidar la distribución del peso en ambas piernas

calmar la respiración y cerrar un ojo

 es cierto

ayudan a dar en el blanco

Lo dramático es tensar la cuerda:

dependerá del temperamento

Disciplinar el corazón hasta comprender que la melancolía

es una exageración del recuerdo

Luego disminuir la velocidad del ajuste

para lograr un instante de certeza ajeno a todo pensamiento

El arco es quietud que sueña

 

II

El vértigo del pensamiento

es la imaginación

La arquería es el arte

de enterrarla en el pecho

para que viva

III

La forma de la flecha

es la combinación perfecta entre diseño y eficacia

Su flexibilidad y delgadez es sólo

estrategia de persistencia

Viaja compacta

Tan cerrada sobre sí

que parece hecha de abrazos

 como las despedidas

 

IV

De pérdidas está hecha la arquería

Para atinar al blanco

arco y flecha apenas deben tocarse

Hay en ellos

un conocimiento útil:

la herida de lo ausente

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