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EstadísticaSalta: de cada diez casamientos, siete se divorcian

El registro de divorcios en la provincia creció en el último año en relación al del 2017 y cayó el número de casamientos.

Del altar al juzgado, un paso cada vez más frecuente en Salta. De cada diez parejas salteñas que se casaron, siete se divorciaron, según se infiere de las últimas estadísticas del Registro Civil. Con estos datos, la provincia no escapa de una tendencia que se observa a nivel mundial, según resaltan los especialistas.

Hasta noviembre del año pasado, se concretaron 3.100 casamientos en Salta y, durante ese mismo periodo, hubo 2.300 registros de divorcios. Mientas que en todo 2017, los matrimonios fueron 4.035 y se registraron 2.206 divorcios.

El Registro Civil confirmó que en la provincia mermaron las celebraciones de matrimonios en ese organismo. Si bien al momento de la consulta aún no estaban tabulados los datos de casamientos durante diciembre, dijeron que es muy difícil que en un mes se llegara a superar la cifra del año anterior.

En contra partida, y relacionando los registros de estos dos años, se puede observar el aumento de divorcios, algo que no escapa de una realidad global. Según explicó el licenciado en Psicología, Maximiliano Alesanco, es una tendencia mundial que el número de matrimonios vaya decreciendo y el de divorcios vaya en aumento, según publicó La Gaceta de Salta.

“Cada vez es más complejo mantener una relación a largo del tiempo”, comenzó su explicación el especialista en psicoanálisis, en relación al grado de divorcios que va en crecimiento. “Una hipótesis fuerte es que, a nivel cultural, hay una promoción de lo efímero, de las cosas que duran poco y que rápidamente hay que pasar a otra cosa. Hay un empuje a ‘la felicidad’”, continuó.

“Desde el psicoanálisis pensamos que hay un imperativo a ser feliz y eso no implica la felicidad”, sostuvo. “Hay una tendencia del mercado a vender que ‘hay que ser feliz’ porque eso da cierto estándar a la vida; por eso hay mucha gente que está atrás de ese ideal y pareciera que no se puede estar triste”.

En este afán de “ser feliz” en un contexto consumista, pareciera que los malestares y angustias no tienen lugar, según explicó.

De igual manera, remarcó que hay como una fuerte tendencia al individualismo. “Esto tiene que ver con el amor propio, de satisfacer las propias necesidades y no tanto con miras hacia el otro. Antes, había históricamente ideales que sostenían a la familia porque eran más altruistas, en el sentido  de que se suponía que por el bien común uno debería sacrificar el bien personal. Y lo que se promociona hoy es lo contrario: está primero el bien personal, la satisfacción  personal, antes que sacrificarse en relación a un ideal familiar”, agregó. Aunque a la vez dijo que muchos de esos “matrimonios históricos” han funcionado bajo un pensamiento que decía: “‘no estaré bien, pero por la familia y por los hijos sigo sosteniendo este vínculo’”.

Por otra parte, confirmó que estos datos numéricos que hablan más de las rupturas, de alguna manera se reproducen en los consultorios de psicólogos.

“Un 90% de las consultas tienen que ver con problemas amorosos. Tal vez eso no está en el centro de la cuestión cuando van por primera vez, pero siempre hay un tema con la pareja o con el amor. Siempre hay algo en relación con el otro que perturba”, explicó Alesanco.

 

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