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Copa Liga ProfesionalRiver volvió al Monumental con una goleada a Rosario Central

Todos los abrazos son para Gonzalo Montiel, autor del 2-0 de penal. (AFP)

El equipo de Gallardo ganó 3-0 con tantos de Santos Borré, Montiel -de penal- y De La Cruz.

Brillaba el Monumental. Tanto, que el nuevo césped híbrido (95 por ciento de césped natural y 5 por ciento de sintético) se parece a un campo de juego europeo. River volvió a jugar en su casa después de 345 días. Y el equipo de Marcelo Gallardo lo reestrenó como la historia Millonaria manda: ganó y goleó 3-0 a Rosario Central. Le faltó gustar, es cierto, pero terminó holgado el partido.

En un par de minutos, River empezó a resolver un trámite que se le había presentado complicado en el primer tiempo. Fue entre los diez y los doce del segundo tiempo cuando Angileri desbordó por la izquierda y Laso levantó los brazos. Rapallini cobró penal y Gonzalo Montiel, el ahora encargado de la pena máxima en el conjunto del Muñeco, definió fuerte.

Era el segundo gol de River que ya ganaba 1-0 por el tanto de Rafael Santos Borré en el primer tiempo. Y acto seguido, en la siguiente jugada, luego de la reanudación del juego tras el gol de Montiel, Mazzaco le metió un terrible planchazo a De La Cruz. Roja. Se le desmoronó la estructura a Rosario Central, que había hecho un gran esfuerzo en la primera parte. Para colmo, a los pocos minutos De La Cruz sacó un misil desde afuera del área para el tercer gol. Así, River se tranquilizó y empezó a hacer correr la pelota de un lado a otro. Montiel y Angileri lograron soltarse y llegar mucho más al fondo. Suárez le dio rienda suelta a sus firuletes. Y debutó Palavecino.

Aun con un Carrascal apagado y un De La Cruz intermitente por momentos en el juego, la jerarquía de sus jugadores fue clave para que River resolviera el partido.

Es que ni bien Rapallini pitó el inicio River empezó a sufrir con el juego aéreo. No fue por una pelota detenida, sino en movimiento. Llegó un centro desde la izquierda y Martínez Dupuy ganó fácilmente en el área Millonaria, entre Javier Pinola y Angileri. Su cabezazo se fue apenas desviado. Fue un llamado de atención para el conjunto de Marcelo Gallardo.

River no hacía pie al principio. No se acomodaba a la rapidez del campo de juego. Y Central, con un planteo con varios jugadores en mitad de cancha le manejaba la pelota, con Vecchio como eje en la generación de juego. River quedaba partido entre los cinco defensores y los cuatro de ataque, con Enzo Pérez esforzándose en la mitad. El mendocino necesitaba de que Montiel y Angileri se sumaran al mediocampo por las bandas y que De La Cruz y Carrascal retrocedieran bien para darle una mano en la recuperación. Pero Montiel y Angileri estaban bien contenidos por Gamba y Zabala, respectivamente.

¿Hasta cuándo se sostendrá este esquema de línea de 3/5 defensores? Ese esquema al que Gallardo le dio vuelo tras la partida de Exequiel Palacios y que rescató hace poco tiempo cuando su equipo no daba garantías defensivas. Da la sensación que le da pocas respuestas y que necesita un futbolista más en el mediocampo. Quizás Agustín Palavecino y José Paradela puedan ser los jugadores que acomoden la mitad de la cancha, sobre todo luego de la partida de Nacho Fernández, clave en cada esquema del Muñeco.

Son tres a la hora de atacar y cinco para defender. Pero con dos mediocampistas ofensivos como De La Cruz y Carrascal y dos delanteros (Suárez y Borré), el que más sufre es Enzo Pérez, que tiene que andar moviéndose de un lado a otro para que el equipo no pierda el equilibrio ni se desproteja en el fondo. O tal vez Gallardo apueste por este esquema y buscará que los dos mediocampistas que acompañen a Pérez se acostumbren a un mayor despliegue además de encargarse de generar juego.

Al margen de estos desacoples, River tiene jerarquía. Y en ese rubro el abanderado es Matías Suárez. En cualquier momento puede inventar una jugada y generar peligro. Y cuando al equipo le costaba manejar la pelota, abrió el partido a través de la pelota parada a pocos minutos del final del primer tiempo.

Después de ese tanto, River empezó a soltarse. Enzo Pérez se desprendió de la mitad y dejó solo a Borré (Broun le achicó bien). Era un anuncio de lo que se vendría.

Antes del cuarto de hora del segundo tiempo, en esos dos minutos benditos para River y fatales para Central, el equipo de Gallardo resolvió todo. Ya no hubo más partido. Y River terminó ganando cómodo en su regreso al Monumental.

 

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