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Copa LibertadoresRiver ganó en Quito 3 a 0 con un gol en offside y evitó el Superclásico

El equipo de Marcelo Gallardo se quedó con el grupo con tantos de Borré (en posición adelantada), Álvarez y Carrascal. No jugará contra Boca en octavos de final.

River cumplió con el objetivo que se había propuesto y terminó como líder de su grupo en la Copa Libertadores Al ser primero, definirá en Buenos Aires los octavos de final y evitará un cruce con rivales fuertes en la primera instancia eliminatoria. También postergó la posibilidad de un nuevo Superclásico copero. Otra vez demostró su jerarquía al golear 3-0 a Liga de Quito en Avellaneda, aunque esta vez no jugó un gran partido.

Como sucede habitualmente, River tomó desde el principio el dominio de la pelota y soltó a sus laterales para ser profundo en el ataque. Sin embargo, a diferencia de lo que sucedió en partidos anteriores, su rival lo sorprendió.

Liga de Quito cerró las bandas, doblegando la marca con sus laterales y volantes externos, y se agrupó con dos líneas de cuatro hombres muy compactas entre sí. Pero no solo se preocupó por defender el equipo ecuatoriano en el inicio. También buscó disputar la pelota en la mitad, ocupar espacios libres y atacar por los laterales, sobre todo por la derecha con las proyecciones de Perlaza. Y en menos de 15 minutos creó dos chances.

Con un cambio de frente que desorientó a la defensa de River, Martínez entró solo pero tiró la pelota por arriba casi desde el área chica. Después, Piovi exigió a Franco Armani desde afuera del área. Y luego el arquero se revolcó ante un remate de Martínez Borja. Quedó expuesta la ausencia de Lucas Martínez Quarta. A Paulo Díaz le cuesta por ahora el mano a mano y le da ventajas a los delanteros rivales.

En medio de esas dos jugadas, Adrián Gabbarini se mandó un blooper y cometió una falta que le valió la amarilla luego de que Matías Suárez le robara la pelota afuera del área de Liga.

Los minutos pasaban y River no dominaba el encuentro. Tenía la pelota por momentos, pero no encontraba la fluidez en el juego de los anteriores partidos ante San Pablo y Binacional. Los mediocampistas quedaban en inferioridad numérica y Montiel y Casco no ofrecían soluciones por afuera.

Los caminos se cortaban. Y en eso mucho tenía que ver la postura de Liga, que defendía bien en bloques y presionaba en la mitad de la cancha para no quedar partido. Y cuando cortaba el juego de River, buscaba complicarlo. Como en ese pase filtrado a espaldas de Casco que recibió Johan Julio y que Armani estuvo rápido para achicar.

Con ese panorama, River debía recurrir a intentar saltear líneas y dependía de una genialidad de alguno de sus tantos jugadores jerarquía. Suárez inventó una gran jugada individual y sacudió el arco de Gabbarini con un remate en el travesaño. Después, tras una pelota larga, se fue solo, enganchó y definió muy ancho de zurda.

Liga siguió respondiendo. El partido se hizo de ida y vuelta, más dinámico. Otra vez Suárez apareció para armar una jugada de «10» y asistió a Borré, pero al colombiano se le fue alto el disparo. Y antes del cierre del primer tiempo Liga tuvo una gran chance, otra vez entrando por el sector de Casco, pero la desperdició.

A River le faltó la buena circulación de pelota de otros partidos. Nacho Fernández no es el de antes de la pandemia. No tiene la misma gravitación. Se notó y el equipo lo sintió en la primera parte. Encima sufrió un golpe fuerte en su rodilla izquierda al comienzo y lo condicionó. Siguió jugando, pero se lo notaba dolorido. No fue el único golpeado. Hubo bastante fricción y varias tarjetas amarillas.

Fernández no salió a jugar el segundo tiempo por un golpe en una rodilla y Gallardo no puso ni a Carrascal ni a Ferreira. Ingresó Santiago Sosa, un volante defensivo. Una señal de lo que estaba sufriendo su equipo en la mitad de la cancha. Y acertó con ese cambio el Muñeco.

Sosa le dio equilibrio y reforzó la marca en la mitad, lo que le sirvió para quitar más rápido la pelota. Y el juvenil también aportó en ataque, con buenos anticipos, con una volea desde la media luna del área que Gabbarini detuvo en dos tiempos (con un rebote que casi lo complica), asistiendo a Borré en el primer gol y casi convierte uno propio.

La inseguridad que exhibía Gabbarini quedó expuesta en el corner que derivó en el gol de Borré. Le erró al manotazo derecho y el colombiano empujó la pelota después de que Sosa la bajara. El gol, de todos modos, debió ser anulado por posición adelantada, ya que Borré quedó detrás de la línea del arquero y solo quedaba un jugador de Liga entre Borré y el arco cuando para habilitar tenía que haber dos en esos casos. Pero como no hay VAR, no se revisó la jugada.

Borré se despertó luego de encontrarse con la red y asistió a Julián Alvarez para el segundo gol, en una jugada que nació tras un quite de Enzo Pérez al presionar una salida del equipo ecuatoriano.

Así, en un cuarto de hora River le cambió el rumbo a un partido que tenía complicado. Pero, con jerarquía lo sacó adelante y hasta se dio el lujo de cuidar a Enzo Pérez (tenía dos amarillas y lo reemplazó Ponzio con el partido definido) para que pueda jugar la ida de los octavos de final. Y cerró el partido con goleada cuando llegó el tercero de Carrascal.

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