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SuperligaRacing le ganó a Boca y lo dejó herido antes del Superclásico

Los jugadores de Boca se van después de la derrota ante Racing. Foto: Clarìn/Maxi Failla

Fue 1 a 0. La Academia festejó con un gol de Zaracho y dejó preocupado a Gustavo Alfaro pensando en el Superclásico del martes.

La percusión de la Doce, con su cadencia, se sostiene en la salida de los hinchas luego de la derrota. Los fanáticos se pierden, golpeados, por los pasillos de la Bombonera. La realidad es dura. Boca no tiene música. Por más que apueste en el segundo tiempo a Mac Allister, Zárate y Bebelo Reynoso, intérpretes de finos pies, es imposible no desafinar si quien maneja la orquesta no siente esa partitura.

Y si no está dicha la última palabra hasta el final es porque Racing decide retroceder compulsivamente. Se refugia en su arquero, suma defensores y minimiza espacios. Una actitud peligrosa, que termina siendo exitosa porque, al mismo tiempo, desnuda toda la fragilidad ofensiva de su rival.

Y enciende una pregunta inquietante: por más que este clásico de la Superliga haya sido protagonizado por los actores de reparto, ¿cómo le hace Boca tambalear las tablas a River, el martes, por la Copa Libertadores​?

Racing consiguió un triunfo de alto impacto. Ganó otra vez en Brandsen 805 y achicó la diferencia en la tabla de posiciones. Justo cuando Eduardo Coudet había coqueteado con Inter de Porto Alegre, construye su quinta victoria y se sube a la pelea por el bicampeonato. Todo por ese gran primer tiempo en el que sacó ventaja gracias al gol de Zaracho.

De un arranque furioso, con el respaldo de la gente y un desborde de Sebastián Villa a ese final cargado de preocupaciones, con Esteban Andrada otra vez impecable con una doble tapada ante Jonatan Cristaldo y Matías Zaracho. Pudo ser el segundo gol de Racing, que impuso condiciones en los primeros 45 minutos.

Todo tuvo que ver, fundamentalmente, con una pobre vocación ofensiva xeneize. Se puede jugar sin la pelota, apostando a la velocidad de un jugador desequilibrante como el colombiano. Todo método es válido, claro. Lo que no puede hacer Boca es arrancar tan lejos del arco rival. Y ese fue su vía crucis. Porque Villa despegó, pero sus compañeros llegaron tarde al área de Racing, que pronto empezó a tomar el control del partido.

Después del sofocón de los primeros diez minutos, se hizo dueño de la pelota y aunque no tenía profundidad, empezó a lastimar con los envíos largos de Nery Domínguez. A la segunda pelota, esa que podía llegar de las devoluciones de los centrales.

Hasta que agarró la manija Lisandro López, el cerebro del equipo. Y comenzaron a entrar en sintonía los Matías, Rojas y Zaracho. Combinaron López y el pibe de Wilde, pero el remate del capitán se perdió lejos del arco. Y cabeceó el juvenil un centro de Iván Pillud.

Hasta que Junior Alonso cometió dos errores. Primero arriesgó con el pase a Paolo Goltz y recuperó Lisandro. Después, el paraguayo rechazó al voleo y permitió que su compatriota Rojas metiera un pase bárbaro, entre líneas, para Cristaldo. El Churry metió el centro atrás y Zaracho arremetió para vencer a Andrada.

Se calentó el partido porque Soldano fue a disputar una pelota con Sigali y el zaguero de Racing terminó lesionado, con los tapones tatuados en su pierna izquierda. Echenique sólo mostró la tarjeta amarilla. El propio delantero casi lo empata con un cabezazo que tapó Arias. Y Fabra simuló un penal que no compró el árbitro.

En el segundo tiempo, Racing se metió atrás. Y permitió la reacción de Boca. Sin embargo, nunca fue claro con la pelota. Y a excepción de alguna escalada de Fabra por la izquierda o los errores que cometían Díaz y Soto, casi no prevaleció en el área.

La más clara fue un tiro libre de Zárate, reemplazante de Obando en el entretiempo, que pasó apenas por encima del travesaño. Después, un achique de Arias ante Fabra. El resto, centros que murieron en las cabezas de Donatti y Nery Domínguez.

Coudet mandó a la cancha a Mauricio Martínez y sacó a Zaracho. Pidió el cambio Lisandro, que había dado todo. Entró Orban. Resignó la contra, acurrucando a su equipo. Sin embargo, este Boca no dio la talla. Y quedó herido para el Superclásico, a la espera de un milagro de sus titulares.

 

Fuente: Clarìn.com

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