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Liga de EspañaLa magia de Messi iluminó otra vez al Camp Nou y el Barcelona volvió a festejar

Cuando el partido ante Leganés estaba complicado, la Pulga dibujó una jugada que derivó en un penal. Él mismo lo convirtió para el 2-0 definitivo que garantiza otra jornada de soledad en la punta. Además, quedó a un gol de los 700.

La pregunta surge antes, durante y después de los partidos de Barcelona de los últimos años: ¿es aburrido mirar al Barça? Una respuesta afirmativa puede parecer una osadía o una provocación, pero la realidad es que hay algo de tedio en los juegos del elenco culé. Aunque eso dura solo hasta que la agarra Lionel Messi, claro. Ante Leganés, por la jornada 29 del torneo local, Barcelona jugó mal, pero le alcanzó con un par de apariciones de Messi para doblegar al rival y seguir firme en su camino a un nuevo título. Y algo más: el rosarino metió el segundo gol y quedó a uno de los 700 en su bestial carrera.

Muchas veces toca la pelota sin demasiado sentido el Barça y ahí es en donde aparece el aburrimiento. Es cierto que con el ir y venir del balón lo que se busca es el espacio libre. Pero cuando ese espacio se vislumbra solo cuando la agarra Messi, el resto del tiempo la posesión se torna infértil, repetitiva, poco eficaz. Le faltó fibra además al equipo que presentó el entrenador Quique Setién, que optó por la rotación (hizo 5 cambios respecto del equipo anterior y utilizó durante el juego los 5 permitidos) pensando en el duelo del viernes contra Sevilla de visitante. Sin la sangre latina que inyectan Luis Suárez y Arturo Vidal, por ejemplo, Barcelona fue demasiado prolijo con los correctos y atildados Griezmann​, Busquets, Piqué, Rakitic y Arthur. Le faltó algo de confusión y desorden, que a veces pueden servir y ser un camino a explorar.

Leganés mereció irse ganando al entretiempo y solo no lo hizo por la mala fortuna. Y es que el francés Lenglet salvó una ocasión con el taco en la línea de gol, cuando la definición de Miguel Guerrero había superado al alemán Ter Stegen. Y el propio Guerrero lo tuvo unos minutos después y esta vez su remate cruzado se encontró con el palo.

No solo que Leganés no se fue ganando al descanso, sino que llegó perdiendo 1-0 por gol de juvenil Ansu Fati. En el primer tiro al arco, Barcelona festejó. La jugada, como no podía ser de otra manera, fue activada por Messi.

Hay que afirmar que Messi se mostró más participativo que en el encuentro pasado ante Mallorca. Corrió más y sorprendió con muchos piques, cortos y largos. El crack rosarino volvió a frotar la lámpara y, luego de una apilada de 30 metros, Jonatan Silva le cometió un penal muy chiquito. La revisión del VAR le dio la derecha al árbitro Martínez Munuera, pero lo concreto es que el empujón de Silva por la espalda fue menos que leve…

No tuvo problemas Messi: la mandó al palo izquierdo de Cuellar, que voló para el otro, y se fue a gritar su gol número 21 en la Liga y el 699 en su carrera. Y lo festejó de un modo particular, plantándose como si fuese una estatua, con el brazo derecho extendido y el izquierdo ajustado a su cintura. El motivo seguramente se develará en las próximas horas.

«El gol de Ansu llegó en un momento delicado y nos facilitó un poco las cosas», explicó el entrenador Setién. Y agregó: «Queríamos ganar los primeros dos partidos para después viajar a Sevilla. Será un partido complicado, difícil y espero que podamos seguir esta racha y poco a poco vayamos encontrando algunas cosas que nos faltan en cuanto a esa lucidez con el balón en partidos con pocos espacios. Esto nos refuerza la confianza”.

Con poquito le sigue alcanzando a Barcelona para pelear la liga local y, si no la vuelve a ganar, la perderá por pocos puntos a manos de Real Madrid. No existe otro rival. El equipo catalán continúa dependiendo demasiado de Messi, como ocurría antes de la pandemia. Es tan bueno el rosarino que casi que puede con todos. El problema es cuando el elenco catalán sale de España y se tiene que medir con otros rivales. Ahí le suele costar y es entendible: la oposición que encuentra jornada a jornada tierras adentro es menor a las que se pueden observar en la Bundesliga y la Premier League. Un dato inocultable: Barcelona ganó hace 5 temporadas su última Champions League.

Como ocurre habitualmente, los goles de Messi traen consigo marcas batidas o por batir. El de penal contra Leganés, se repite, fue el 699 de su carrera: 629 con el Barça y 70 con la selección Argentina. En caso de llegar a ese número redondo, sería el segundo futbolista en actividad detrás de Cristiano Ronaldo, que acumula 725. La diferencia es que el portugués disputó 1001 partidos, mientras que la Pulga 858.

Ganó Barcelona y sigue siendo líder del torneo español. Tiene en Messi a su As de espadas y el parate por el coronavirus parece no haber dejado secuelas en Messi. Sueña con títulos Barcelona y está bien: sigue teniendo al mejor del mundo.

 

 

 

 


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