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Tras el siniestro Jorge David: “La negligencia mató a tres generaciones de mi familia”

No estoy aún de luto, estoy destruido por la negligencia ajena y la falta de controles de velocidad en la provincia, así estoy, dijo el esposo, papá y abuelo de tres víctimas viales.

“No me manden flores, no me den más abrazos ni besos, denme la seguridad de que la próxima semana no habrá más excesos de velocidad en la 9/34. Eso será más útil que las palabras, eso me daría aliento para seguir, porque les aseguro que no me voy a morir hasta ver esos controles viales”.

“Eso es necesario y justo para terminar con las muertes en las rutas”, dijo Jorge David, un conocido de los salteños, sumido en una ira reflexiva y constructiva, según informó El Tribuno.

El sandwichero más famoso de todos los tiempos, mostrando las fotos de sus seres queridos malogrados en una tarde de lluvia, entre Lumbreras y Río Piedras, aseguró que “no hay que engañarse con las falsas ideas sobre los siniestros viales. La verdadera causa en Salta se llama velocidad”.

Para graficar sus palabras David aseguró que días antes había vuelto de Buenos Aires cargado de multas por sobrepasar los 110 kilómetros por hora. “Me traje 20 multas, que ya pagué y ayer el perito accidentológico me informó que la camioneta que arrasó tres generaciones de mi familia se desplazaba a más de 150 km por hora, hasta quizá los 180. Me pregunto dónde estaba la Policía Vial, o mejor, dónde trabaja la policía Vial. Deteniendo remises sin tarjeta verde, motociclistas sin cascos, cuando la muerte acecha en las rutas día y noche”, afirmó.

Luego agregó que “cuando la ruta 9/34 era de dos carriles no había tantas muertes. Ahora en ese trecho de Lumbreras a Río Piedras, que tiene cinco carriles y es una de las rutas en mejor estado en todo el país, tiene el récord de muertes. Por favor, dónde está la Vial”, dijo al borde de la desesperación.

“Siempre creí que yo me iba a morir primero. Es más, estaba haciendo los papeles para dejar todo en regla y una tarde gris, en un viaje de rutina, porque nuestra familia o la mía tiene el corazón entre El Galpón y la capital, alguien me quitó a mi esposa, a mi hija mayor y a mi nieto mayor. Ahí, a mitad de camino, en una tarde de lluvia que desde entonces no deja de mojarme mis ojos y mi corazón”.

Falta de controles

“­Me destrozaron! No entiendo cómo una empresa seria puede darle un vehículo a un hombre mayor de 60 años para que éste ande a 180 km por hora”, dijo David, y agregó que “esa negligencia se suma a la falta de controles, porque si le hubieran hecho a ese conductor, que no está en condiciones de manejar a esa velocidad, las 20 multas que me hicieron a mí por sobrepasar los 110 km por hora en Buenos Aires, Córdoba y Santiago de Estero, no hubiera ocurrido lo que pasó”, reflexionó.

Jorge David, recordando a su esposa y los momentos de su primera y única nupcia, dijo: “Me casé muy pero muy joven. Yo tenía 17 y ella era tan nueva que tuvimos que pedir una autorización judicial para unirnos para siempre. Cómo no recordarla. Cómo no recordar a mi hija mayor, nuestra primer hija, y a mi primer nieto, todos malogrados en una ruta donde les construyeron cinco carriles para que los negligentes hagan cosas como éstas, no hay derecho, pero se puede corregir”, concluyó.

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