Política

Cumbre de Juntos por el CambioEn el asado peronista del PRO, Pichetto elogió a Monzó y apuntó contra Alberto Fernández

La tropa peronista que integra el oficialismo agasajó al flamante compañero de fórmula del Presidente en una parrilla de Costanera. La intimidad del almuerzo.

Orgullosos, los peronistas que en el macrismo resistieron al implacable tinte purista que impuso el jefe de Gabinete, Marcos Peña, desde que Mauricio Macri llegó al poder, le prepararon una bienvenida a toda orquesta -y con la marcha incluida- a Miguel Angel Pichetto, el referente del PJ que el Presidente eligió como su compañero en la fórmula con la que buscará la reelección.

Los organizadores del encuentro, el ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo y el vicejefe de Gobierno porteño, Diego Santilli; eligieron como sede a Los Platitos, la parrilla favorita de Macri. Allí fue recibido con aplausos. El toque peronista lo terminó de poner el titular de la Cámara de Diputados Emilio Monzó, uno de los amigos de Pichetto, cuando sacó un parlante portátil para entonar la marcha peronista, una postal oficialista impensada hasta no hace mucho tiempo. 

Además, en los próximos días, Ritondo y Santilli le acercarán un regalo que muchos dirigentes macristas utilizan para ratificar su doble pertenencia: un cuadro con la foto que el jefe de Estado se sacó con el primer monumento a Juan Domingo Perón de la Capital Federal, inaugurado bajo su gestión en 2015. 

El cuadro fue encargado apenas Macri confirmó a Pichetto como su vice. «Entre lunes o martes se lo van a hacer llegar a su despacho en el Senado», confiaron cerca de Ritondo, que días atrás en la reunión con los radicales recibió el respaldo rotundo de su jefa, la gobernadora bonaerense Vidal; y hasta del propio Peña, para presidir la Cámara de Diputados desde diciembre. Todo si es que Macri logra la reelección, claro.

En cuanto al almuerzo, la única premisa que se acordó en un chat de Whatsapp especialmente creado para la ocasión fue «que todos los que vengan sean peronistas, en las buenas y en las malas». Fue un requisito que uno de los comensales propuso para evitar cualquier intromisión. No obstante, así y todo, sorprendió la presencia del secretario de Ambiente Sergio Bergman. 

Desde Nación arribaron el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, quien se subió al avión este viernes a la mañana en Misiones, tras reunirse con el gobernador Hugo Passalacqua; para estar presente. Fue acompañado por su vice, Sebastián García de Luca. 

Por Ciudad, Junto a Santilli, fue de la partida el ministro de Gobierno de la Ciudad, Bruno Screnci, que se encargó de reservar el lugar; el vicepresidente del Banco Ciudad, Fernando Elías; el subsecretario de Fortalecimiento, Maximiliano Corach; y los legisladores porteños Agustín Forchieri y José Luis Acevedo. Y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, se sumó para el postre. 

María Eugenia Vidal, que tiene medio Gabinete compuesto por peronistas, contó con varias espadas en la mesa, junto a Ritondo: los ministros Gustavo Ferrari (Justicia), Santiago López Medrano (Desarrollo), Alejandro Finocchiaro (Educación) y Joaquín de la Torre (Gobierno), que llegó casi una hora más tarde que Pichetto. Mientras, al jefe de Gabinete, Federico Salvai, que sólo tenía pensado pasar a saludar, pospuso un compromiso trazado previamente y se quedó a degustar el bife de chorizo con papas fritas. 

Un capítulo aparte fue la situación de Monzó y su eventual salida a la embajada en España. Ferviente impulsor de la apertura política que decidió imprimirle Macri a su gestión, por su excelente vínculo personal con Pichetto y el trabajo parlamentario que tejió con el candidato a vicepresidente hacen que hoy dude. «Sería una señal contradictoria hablar de apertura y que el que pidió apertura se vaya», razonan en el flamante «Juntos por el Cambio».

Al ingresar al almuerzo, consultado por los periodistas, Monzó reconoció que, tal como contó Clarín días atrás, tomó nota de la necesidad del Gobierno de retenerlo y podría dar marcha atrás con su decisión: “Lo voy a pensar”, dijo el líder de Diputados, que estuvo acompañado por sus compañeros de bloque Eduardo Amadeo, Silvia Lospennato, Alvaro González y Daniel Lipovetzky; y por su espada en la provincia de Buenos Aires, el diputado provincial Marcelo Daletto.

Pichetto no se expidió frente a Macri sobre la situación de Monzó, pero este mediodía ya lo explicitó públicamente: “Siempre he valorado a Monzó, es un amigo y un activo muy importante para el Gobierno. Pero es una decisión de Emilio”, resaltó ante las cámaras. 

En un breve contacto con los periodistas, en el que también repartió elogios para Peña («Es el hombre más importante del Gobierno»), Pichetto se mostró cómodo con la recepción que le preparó el PRO: «Vengo a encontrarme con mis compañeros», lanzó en clave peronista, antes de ingresar y saludar a los intendentes Martiniano Molina (Quilmes) y Julio Garro (La Plata). Ya puertas adentro, en la recepción, charló animadamente con Ritondo, Santilli y Frigerio. 

Y, durante el almuerzo, Pichetto aprovechó para bajar línea a sus nuevos compañeros. «Voy a convocar a dirigentes de todo el país» para juntarlos con Macri, prometió el rionegrino, según reconstruyó Clarín de cuatro fuentes de la reunión. «Me están llamado compañeros de todas partes», agregó, entusiasmado, al referirse al efecto positivo que generó la decisión del Presidente en el arco político no K. 

Respecto al kirchnerismo, apuntó que se trata de «estructuras autoritarias y peligrosas». «Eso es lo que hay que explicarle a la sociedad», consideró. Y anticipó que saldrá a recorrer el país, aprovechando su buena sintonía e influencia en el peronismo del Interior; y que la próxima semana se reunirá con Vidal y Larreta. 

«No me tiembla el pulso, no me enfermo y no tengo que ir al sanatorio», agregó, punzante y con tono de campaña, en relación al episodio que vivió Alberto Fernández, que volvió a reflotar las dudas respecto a si, en caso de ser electo, no le dejará su lugar a Cristina. La tropa PRO festejó la frase a puro aplauso. 

Antes de retirarse, y nuevamente ante los periodistas, Pichetto redobló su desafío a los K: insistió en que le gustaría debatir con la ex Presidenta y hasta hizo campaña por Vidal al remarcar que en la provincia el Frente de Todos «lleva a un comunista como candidato», en referencia -como él mismo se encargó de aclarar- «a Axel Kicillof».

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