Tecnología

Tras 14 mesesEl regreso de CIMON: el primer robot que fue al espacio volvió a la Tierra y ya tiene sucesor

Estuvo en la Estación Espacial Internacional. La nueva versión tendrá mejores habilidades de conversación. Los detalles.

Luego de estar 14 meses en la Estación Espacial Internacional (EEI) y convertirse así en el primer robot en alcanzar la órbita terrestre, el complaciente CIMON (Compañero Móvil Interactivo de Tripulación) regresó a la Tierra a bordo de la nave Dragon, de la compañía estadounidense SpaceX. Mientras tanto, en los laboratorios de la firma aeronáutica Airbus, se están dando los últimos ajustes al que será su sucesor. Tendrá nuevas funciones de IA y un mayor control de vuelo.

CIMON fue un experimento tecnológico que desembarcó en la EEI el 2 de julio 2018. Esta esfera que mide 32 centímetros, pesa 5 kilos y muestra un rostro sonriente en pantalla, costó 6 millones de dólares. Su debut oficial se produjo el 15 de noviembre de 2018, fecha en la que “colaboró” con éxito durante 90 minutos con el

Ese día el robot mostró en su cara (una pantalla en el centro de la esfera) las instrucciones para realizar un experimento de cristalización, un video con el cubo de Rubik y reprodujo un tema musical. También probó sus sensores ultrasónicos, que desempeñan una función similar a la de los sistemas de asistencia al aparcamiento en los coches. Y grabó un video y tomó una foto de Alexander Gerst utilizando sus cámaras integradas. Todo esto antes de que el astronauta llevara al asistente de la tripulación a su lugar en el módulo Columbus.

“Demostró que funciona bien en condiciones de ingravidez y que puede interactuar con éxito con los astronautas. Seguimos muy contentos de ser los únicos que utilizamos la IA en la estación espacial y llevamos varios meses trabajando en un nuevo modelo mejorado. Con el primer CIMON pudimos poner los cimientos de los sistemas sociales de asistencia en el espacio destinados a apoyar a los astronautas en sus tareas y quizás, liberarles en el futuro de ciertas ocupaciones”, detalla Christian Karrasch, director del proyecto en la Dirección Espacial del DLR.

Entre sus habilidades están las de ver, escuchar, entender, hablar y volar de una punta a otra del laboratorio espacial. CIMON también es apto para representar y explicar información e instrucciones de experimentos científicos y de reparaciones. Como una computadora flotante, permite a los astronautas tener las manos libres, ya que desde su pantalla, permite el acceso a documentos y a soportes de datos controlado por voz.

“Desarrollamos muchas actualizaciones, como mejores micrófonos, una computadora más robusta, un mejor control de vuelo y de actitud, así como nuevas funciones de software para la conversación, por ejemplo, las relativas al reconocimiento de voz, al historial de conversaciones y a la comprensión de las intenciones”, advierte Till Eisenberg, jefe del proyecto CIMON en Airbus.

Esta segunda versión emplea la IA que proporciona la tecnología IBM Watson, lo que implica que dispondrá nuevas funciones de software para la conversación. “CIMON representa un tipo de aplicación excepcional para un entorno de trabajo extremo. Hemos visto que usando tecnología IA podemos apoyar a los astronautas en sus tareas. La continuación del desarrollo de CIMON para nosotros se centra en una mejor comprensión del habla en su contexto y en el análisis de las emociones en el lenguaje”, indica Matthias Biniok, director de proyectos en IBM.

Para la interacción, el robot se vale de tres cámaras, una de las cuáles está dedicada al reconocimiento facial. Para recibir las instrucciones tiene siete micrófonos distribuidos por su cuerpo y una pantalla para mostrar contenido. Está dotado de sensores ultrasónicos para medir distancias y 14 ventiladores para regular el movimiento.

«Esperamos que el primer CIMON regrese a Alemania a finales de octubre. Es un experimento tecnológico que satisfizo plenamente nuestras expectativas”, detalla Christian Karrasch, director del proyecto en la Dirección Espacial del DLR.

Las cuestiones éticas sobre el uso futuro de CIMON están siendo examinadas y evaluadas por profesionales expertos de la medicina de la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich (LMU). La interacción entre la persona y la máquina afecta a los derechos de privacidad, ya que aunque sea simpático, CIMON graba, procesa e interpreta imágenes y grabaciones de los astronautas. Por un lado, se requieren altos estándares técnicos en materia de seguridad de los datos y, por otro, es importante la confianza en un sistema de este tipo cuando trabajan en equipo la persona y la máquina. Para evitar la pérdida total de intimidad, la idea es que los tripulantes tengan el control absoluto de sus palabras.

“El nuevo CIMON también dispone de un interruptor con el que se puede interrumpir la transmisión de los datos de todas las cámaras y los micrófonos de la EEI. De esta manera el astronauta tiene en todo momento el control de robot, algo consideramos de particular importancia”, destaca Judith Buchheim, investigadora de la LMU.

El proyecto CIMON ganó el premio “Popular Science Award” en la categoría “Best of What’s New in 2018” en el sector aeroespacial en Estados Unidos. Airbus también fue galardonada con el “Der Deutsche Innovationspreis 2019” (premio alemán a la innovación) en la categoría de Grandes Empresas.

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