Economía y Negocios

Hoy está en el 35%El Ministerio de Economía y la AFIP estudian subir al 41% el impuesto a las Ganancias

Martín Guzman

El tope del tributo hoy está en el 35%. El mayor impacto sería en la clase media. Esperan la definición de Alberto Fernández.

Los cambios tributarios en los que trabaja el Gobierno incluyen aumentar la presión impositiva sobre la clase media, los profesionales y las empresas que intenten invertir. El plan se trabaja en secreto y lo sondean dos funcionarios clave: Roberto Arias, del equipo de Martín Guzmán, y la influyente titular de AFIP, Mercedes Marcó del Pont.

El programa incluiría un aumento en el Impuesto a las Ganancias para las empresas. Se haría de esta manera: eliminar incentivos que tienen las compañías que reinvierten el dinero. También contiene una propuesta polémica: elevar la escala del impuesto para la cuarta categoría. Es decir, para los empleados que abonan este tributo y se convierte un verdadero impuesto al sueldo. La idea de la “dupla” fiscal sería aumentar la escala y que el actual tope del 35% se eleve al 41%.

El paquete en elaboración establece una insólita y polémica propuesta: aumentos en los monotributos. El plan tiene un alto impacto político. Castiga – en general – a los votantes de Juntos por el Cambio y va a contramano de lo que dijeron los funcionarios en la campaña presidencial: que venían a bajar impuestos, para alentar la inversión y el consumo.

También es lo opuesto a lo que recomiendan los expertos para reanimar la economía. Se castigaría a sectores medios, ya golpeados con la pandemia y ocho años –Cristina y Macri– de retroceso. Esto incluye a los pequeños emprendimientos.

Se confirmó que hasta ahora es una propuesta técnica y tiene que superar los filtros políticos de la Casa Rosada. Pero Marcó del Pont lo blanqueó en público: “La intención es gravar más y ampliar la base de impuestos progresivos de Argentina” según publicó Clarín.

La reforma tributaria es una de las exigencias del Fondo Monetario, para refinanciar la deuda. Kristalina Georgieva fue concreta en el diálogo secreto que tuvo con Alberto Fernández: “Hay que aceptar que la crisis en Argentina es peor que la del 2001”.

Alberto Fernández contragolpeó: “El Gobierno tiene un escenario social más controlado”. La conversación fue cordial, pero la jefa del FMI la utilizó para hablar claro.

Washington transmitió que está dispuesto a acordar un programa de facilidades ampliadas y eso exigiría un compromiso de la Casa Rosada para hacer impopulares reformas estructurales. Los cambios involucran: la reforma tributaria para poner más impuestos, nuevo esquema jubilatorio y más flexibilización laboral.

También, un sendero de ajuste fiscal y medidas para el dólar. Georgieva adelantó que el FMI está dispuesto a darle tiempo a Fernández. Pero no concesiones de política.

La relación entre ambos es muy buena, como también la tuvieron Mauricio Macri y Christine Lagarde. La ahora jefe del Banco de Europa decía estar “enamorada” del gobierno del ex Presidente. En otras palabras: el actual buen diálogo con el FMI no garantiza nada para Argentina.

Cubeddu y Kozak también circularon el «memo» confidencial en diálogos privados con economistas y banqueros. En ese «paper» ambos dejan al descubierto la ausencia de creatividad en el Fondo: a pesar de las promesas de Georgieva, las exigencias y recetas son duras y las de siempre.

Por eso, Alberto pretende diferir el acuerdo. Hace una apuesta política fuerte: dice que Donald Trump va a perder y los “duros” se irán de Washington. El Presidente y Guzmán –hasta ahora- no lograron abrir el diálogo con el Tesoro. Steven Mnuchin se declaró prescindente con Argentina.

La apuesta es arriesgada. El candidato demócrata Joe Biden está ganando, pero Trump acortó la diferencia y tomará medidas para acelerar la recuperación. Alberto tiene un canal directo con Biden a través de Sergio Massa y el influyente Guillermo Nielsen. Martín Guzmán –igual– quiso abrir la negociación con el Fondo, como una señal al mercado de cambios.

El ministro le torció el brazo a Miguel Pesce y profundizó las peleas con el BCRA. Se postergó la idea de eliminar la compra de dólar ahorro. Guzmán convenció al Presidente de que era un mal consejo de Pesce y que el acuerdo de la deuda ampliará el poder de intervención del BCRA: unos 6.600 millones de dólares en bonos, para intervenir en el CCL.

Guzmán amplió su poder: le arrebató a Matías Kulfas -y se quedó con- Energía. Máximo Kirchner colocó a Darío Martínez y su equipo lo pondrá Cristina.

El martes anuncian medidas para aumentar la producción de gas. Se desempolvaron viejas ideas de Cristina: los planes “Gas plus” terminaron en multimillonarias deudas del Estado. La empresa ToTal reclama 500 millones de dólares.

​Economía cuestiona la pasividad de Agricultura. En Olivos están molestos con Luis Basterra. Ahora le cuestionan lo siguiente: no concretar el compromiso de Alberto con gobernadores para la aprobación de tecnologías para el campo –proyecto HB4– que tiene apoyos en el Gabinete y el frente oficialista. Energía y campo son dos sectores clave para generar divisas. Pero ambos áreas “durmieron” y carecieron de programa desde el inicio de la gestión.

Los “lobos” de Wall Street avalarán este viernes a la Argentina: hasta la noche del jueves había una adhesión del 90,5 % a la propuesta de la deuda. Guzmán busca un mínimo del 92%. El ministro cree que estas señales pueden generar confianza y ayudar a controlar el billete. La iniciativa choca con el propio corazón político de la Casa Rosada. El avance de Cristina sobre el Presidente aumenta la incertidumbre económica.

La decisión contra las compañías “TIC” tuvo una pésimo impacto en el mundo de los negocios internacionales. El decreto de Alberto cambia las reglas de juego y tendrá un efecto concreto: menos inversiones en un país sediento de dólares.

En el chat “Nuestra Voz”, la comunidad de negocios afirmó: “El decreto ataca derechos y detiene la inversión”. También las “multis” radicadas en Argentina. La Amchan fue durísima con la Casa Rosada.

Cristina presiona sobre Alberto. El Presidente –para complacerla– se radicaliza y eso genera más ruido en la economía. El entorno de Alberto insiste en que la estrategia del Presidente es dejarla avanzar, para dejarla expuesta a Cristina. Una teoría rebuscada.

Tan insólita como la afirmación del jefe de Gabinete. Santiago Cafiero, en medio de la depresión económica, el jueves dijo: “Argentina repunta en tiempo récord”. Parece escrita por Durán Barba. Se trata de una nueva versión –pero ahora peronista- de los “brotes verdes”.

 

 

 

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