Opinión

AnálisisEl Gobierno, entre el “alivio”, el pedido de Mauricio Macri y las charlas con diputados “perdidos”

Por Ignacio Ortelli “A los que tienen injerencia en el Congreso, el Presidente les prohibió operar a favor o en contra”. La orden que, según confiaron cerca suyo, Mauricio Macri le dio a sus dirigentes, se cumplió a medias. Es que si bien la única estrategia colectiva que trazó el Gobierno fue que no haya intromisión con el Congreso, sí hubo intentos individuales por torcer la balanza a favor de la despenalización, pero también hubo llamados de legisladores a funcionarios de la Casa Rosada para pedir “una bajada de línea política” que nunca les llegó. Con todo, esta mañana en el Gobierno admitían “alivio” porque el tema haya sido aprobado en Diputados y se defina la suerte del proyecto en el Senado, donde tienen más peso y responsabilidad los gobernadores, y porque “Cristina ya no está a salvo” de tener que tomar una decisión.

En un escenario de paridad absoluta, en el que el voto de cada diputado contó doble y a sabiendas de que el tema dividió aguas como en la mayoría de los bloques, la idea del Presidente fue dar “libertad de acción total” para los legisladores: con varios desafíos legislativos por delante para el Gobierno, su preocupación fue evitar que la grieta por el proyecto dejara secuelas a futuro. Eso se propuso la semana pasada, cuando citó en su despacho a dos diputados de su bloque que lideraban cada postura.

El presidente Mauricio Macri con Daniel Lipovetzky y Carmen Polledo, dos diputados a favor y en contra del aborto.

Macri, con Daniel Lipovetzky y Carmen Polledo, dos diputados, a favor y en contra del aborto.

Un síntoma de tanta tensión que se vibraba puertas adentro de Cambiemos fue la escueta aclaración que lanzó públicamente, una vez aprobado el proyecto, una enojada Elisa Carrió: “No he hablado para preservar la unidad de Cambiemos”, dijo, al pedir la palabra tras la votación, la líder del bloque de la Coalición Cívica, donde fue mayoría el rechazo a la iniciativa.

En este contexto, el mandato de Macri fue cumplido a rajatabla por la primera línea del Gobierno. Desde el jefe de Gabinete Marcos Peña, opositor a la despenalización, hasta el ministro del Interior Rogelio Frigerio, quien le confió a los suyos que en caso de ser diputado “no hubiera votado por la criminalización” de las mujeres que abortan. Frigerio le extendió el mensaje del Presidente a su vice, el monzoísta Sebastián García de Luca, quien suele operar para conseguir los votos para las leyes que impulsa el oficialismo, pero que esta vez tuvo que contenerse.

Ante tanto silencio, sucedió la inversa: los diputados de Cambiemos comenzaron a llamar a los funcionarios para ver qué línea se bajaba desde el Gobierno. “Estaban perdidos, no entendían que nadie se metiera, que no hubiera bajada de línea política. Muchos querían tener una excusa para decidir su voto, a favor o en contra, y tener el justificativo de decir ‘me llamaron de la Rosada'”, describió, con crudeza, un interlocutor que pasó la noche de vigilia, preocupado por el impacto que podía llegar a generarle al Gobierno si la sesión se desmadraba. “Podía haber sido un ruido político muy fuerte que nos hubiera afectado”, reconocen en el oficialismo, donde no ocultaron malestar por la estrategia de un sector pro aborto de preparar el terreno mediático para responsabilizar al Gobierno por el eventual revés del proyecto: “Durante 8 años no dijeron nada de Cristina y ahora nos lo quieren tirar por la cabeza a nosotros, cuando Macri abrió el debate estando en contra. ¿En qué país vive esta gente?”.

Pero, más allá del pedido de Macri, hubo algunos movimientos. Las versiones de que de Fabián Rodríguez Simón, uno de los cerebros jurídicos de Macri, intercedió ante un grupo de legisladores para que se inclinaran a favor del proyecto, circularon fuerte durante la madrugada. Puntualmente, se dijo que había hablado con los fueguinos de Cambiemos Gastón Roma y Héctor Stefani, quienes votaron a favor de la iniciativa; y también con el tucumano Facundo Garretón, uno de los indecisos que en la noche del miércoles se pensaba que apoyaría el proyecto pero finalmente votó por la negativa. Cerca de “Pepín” evitaron confirmar o negar los rumores, ante la consulta deClarín.

Fabián Rodríguez Simón, en el Parlasur. (EFE)

Fabián Rodríguez Simón, en el Parlasur. (EFE)

Lo concreto es que, como diputado del Parlasur, Pepín votó una declaración impulsando la despenalización del aborto en todos los países del Mercosur. Y en Twitter jugó fuerte: “Es tan inmoral prohibir a una mujer que interrumpa su embarazo como obligarla a que lo interrumpa”, escribió en su perfil. También remarcó que es “un orgullo que la admirable Silvia Lospennato sea diputada nacional por el PRO” y festejó la media sanción retuiteando un mensaje que rezaba: “Ahora el Senado!!”.

Curiosidades de la política: en este tema, Pepín se diferenció de Elisa Carrió, una de sus aliadas en su cruzada contra Daniel Angelici, que lideró un bloque de la Coalición Cïvica que se opuso a la iniciativa.

La ministra de Seguridad Patricia Bullrich, de larga trayectoria en la Cámara de Diputados, fue otra de las que, según supo Clarín, intercedió ante varios diputados para equilibrar la balanza, cuando el sí estaba muy lejos en la votación. “Ayudó a aclarar los conceptos, porque quienes estaban en contra se aprovechaban y decían que había que votar como el Presidente; y eso era incorrecto, porque él dio plena libertad de acción”, explicaron desde el entorno de la ministra.

Carrió al final del debate por el aborto legal. Foto. Maxi Failla

Carrió al final del debate por el aborto legal. Foto. Maxi Failla

José Torello, jefe de asesores del Presidente, es otro de los pocos cercanos a Macri que está a favor del proyecto. Pero, a pesar de que suele recibir en su despacho a legisladores, optó por respetar el pedido de su amigo y “promover el debate democrático sin influya la opinión personal”, según perjuraron cerca suyo. Otro de los que negó haber hecho gestiones fue el presidente del PRO -y senador nacional- Humberto Schiavoni, quien anoche confirmó en La Lupa (Canal 26) que está “a favor de la despenalización”. “Impulsé la decisión de que cada uno vote de acuerdo a sus convicciones. Hablo con todos pero no influyo en la decisión”, indicó a Clarín.

Del lado de los que se oponen a la despenalización, lista que integran por ejemplo la vicepresidenta Gabriela Michetti y el presidente provisional del Senado Federico Pinedo, no hubo gestiones.

Finalmente, el resultado de la votación dio “alivio” a la Casa Rosada. Es que, a pesar de que en la previa a la sesión el Gobiernodecía que Macri “ya ganó” por haber abierto el debate -lo respaldó con una encuesta que así lo indicaba-, con el correr de las horas creció la percepción de que podía perjudicarlo un triunfo del no. “Nos quita el peso de la responsabilidad de la aprobación. Ahora esto pasa a ser de los gobernadores (por la influencia de los senadores peronistas. Y Cristina ya no está a salvo de tener que decidir. Tienen que jugar ellos. No está nada mal…”, completó un alto funcionario.

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