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CaserosEl cura acusado de abuso sexual contra tres menores en una escuela en Bs As se entregó a la Justicia

El sacerdote Carlos José quedó detenido en San Martín. Al menos tres jóvenes lo denunciaron por hechos de pedofilia en un colegio de Caseros. Esta tarde declara ante la fiscal Mariana Piwarczuk

El cura Carlos Eduardo José se entregó esta tarde en los Tribunales de San Martín luego de que el jueves por la noche el juez Mariano Porto ordenara su captura y detención a pedido de la fiscal de Delitos Sexuales de ese distrito, Mariana Piwarczuk, según informo Infobae.

José ahora está detenido, y acusado por tres casos de pedofilia. La Justicia lo imputa de los delitos de “abuso sexual gravemente ultrajante agravado por su condición de sacerdote reiterado en dos oportunidades”, con dos víctimas diferentes, y “abuso sexual simple agravado por su condición de sacerdote”. De ser hallado culpable, el sacerdote podría recibir hasta 20 años de prisión por cada uno los delitos que se le imputan.

Según confirmó a Infobae Patricia Kaplis, fiscal general adjunta de San Martín, José permanecerá detenido y será indagado por Piwarczuk este mismo viernes. El cura, de todos modos, tiene el derecho de negarse a declarar.

La Justicia investiga al sacerdote a partir de tres denuncias por abuso sexual a menores. Las víctimas son ex alumnas del colegio San José Obrero de la localidad bonaerense de Caseros, donde trabajaba el imputado antes de las acusaciones. “El cúmulo de pruebas contra él es importante”, remarcó Kaplis, por lo que es probable que el juez Porto declare su prisión preventiva dentro de los próximos 15 días.

Mailín Gobbo y Jazmín son dos de las tres jóvenes que denunciaron en abril de este año al cura. Gobbo necesitó muchos años de terapia psicológica para asumir lo que había vivido con el cura y animarse a denunciarlo. Incluso, contó su madre, tuvo que abandonar la facultad. Es que, además, el cura es allegado a su familia. Por eso, fue su mamá la que hizo la denuncia en la Justicia. “Cuando me llevaba a confesar me hacía sentarme en su pierna y ponía su mano en mi zona”, le contó Mailin a la fiscal Piwarczuk.

 

Jazmín no conocía la denuncia de Mailín, y sin embargo, su relato coincide con el de la otra chica; ambas dicen que muchos de los abusos se daban en la pileta del colegio: “Me acuerdo que él me agarraba con el motivo de enseñarme a nadar y por debajo del agua me manoseaba”.

Tras conocer la denuncia, el sacerdote le escribió una carta a la mamá de Mailín. “Les aseguro que nunca tuve mala intención. Quizás demasiado cariñoso, como ella también era cariñosa conmigo. Nunca estuve a solas con ella, en la parroquia siempre con algún animador o catequistas y otros chicos. Cuando salía con ustedes vos estabas presente. Quizás pude ser imprudente jugando con ella, pero nunca con mala intención”, escribió el sospechoso.

La Justicia ahora, además de tomarle declaración al imputado, pedirá más medidas probatorias y nuevas pericias psicológicas a las víctimas. “Después se evaluará si corresponde la preventiva. Pero los testimonios son sólidos y coherentes”, explicaron los investigadores.

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