El Sibarita

CoronavirusCosecha a distancia y con barbijo para el vino en Mendoza

Rarísima», así la describen los enólogos a la cosecha actual que, aún con el frente abierto de la recolección de uvas, batallan con el doble desafío de un año climáticamente caliente y sobrecalentado además por el coronavirus. Un escenario tan exótico como desafiante.

En sus cuarenta vendimias, Mariano di Paola, no recuerda nada así. Mientras cata las muestras de tanque en el jardín de su casa -es población de riesgo, y por lo tanto comanda el equipo a distancia- envía las directivas por teléfono y whatsapp. «Es la cosecha más rara de mi vida», dice el enólogo jefe de Rutini.

También Alejandro Vigil posteó en sus redes lo mismo. «Es que el escenario de la cosecha en medio de la pandemia lleva toda la tensión al extremo,» me dijo al teléfono. Por suerte, la vitivinicultura quedó exenta de la cuarentena y se puede levantar la cosecha, extremando todos los cuidados tanto para los cosechadores como para los trabajos de bodega . De lo contrario, las uvas se hubiesen podrido.

Matías Ciciani, enólogo de Escorihuela, terminó el viernes 27 de marzo de ingresar la uva a la bodega. «Después de tanto nerviosismo, estoy muy contento: la hemos pasado muy feo con la posibilidad del cierre de operaciones. N os metió mucha presión el coronavirus; tuvimos que diseñar estrategias para poder terminar en fecha».

Entre otras, las bodegas recurrieron a equipos de trabajo aislados uno de otros. Usar el doble de medios de transporte para el personal para tener la distancia social garantizada. Y triplicar las normas de higiene en general dentro de las fincas y las bodegas. «Las empresas reaccionaron muy bien», dice el director de viñedos de Grupo Peñaflor, el ingeniero agrónomo Marcelo Belmonte, «cuidando al personal al máximo. En nuestro caso, estamos trabajando con los estándares internacionales de DIAGEO», sostiene. Su equipo tiene al menos aún dos semanas de cosecha por delante.

Además de rarísima, otra palabra que está en boca de todos es «logística». La 2020 está siendo una cosecha logística. Y la razón hay que buscarle en el tipo de año.

Calor y más calor

«Esta vendimia se adelantó hasta tres semanas», apunta el ingeniero agrónomo Martín Káiser, de Doña Paula, pero es la opinión generalizada. La razón está en el calor punzante del verano. Y pone cifras: «este año registramos 55 días por arriba de los 32ºC -temperatura crítica para la planta- en Luján de Cuyo. Lo normal es tener 30 o 31. Esto hizo que las uvas maduraran rápido».

Dicho de otra manera, hubo que moler e ingresar mucha uva junta a las bodegas y eso trae problemas logísticos grandes . Vigil nos envía por whasapp una planilla de excel: para el distrito de Vistaflores, en Valle de Uco, donde Bodega Catena tiene una de sus instalaciones, al 22 de marzo llevaba molido el doble de uva que para 2019. Ese es un desafío enorme, porque la capacidad de las bodegas no se duplicó.

Así es que las casas redoblaron la apuesta por ingresar las uvas tintas con velocidad. A la fecha, Bodegas grandes como Chandon ya tienen toda la uva procesada y terminaron la elaboración. Lo mismo sucede con el grupo Avinea, cuyo enólogo Juan Pablo Murgia dice estar «cosechando los puchitos que quedaron sueltos en Mendoza, mientras que ahora nos concentramos en la cosecha de Otronia, en Chubut».

Por su parte, Sebastián Zuccardi, quien se define como viticultor al frente de una bodega, nos dice al otro lado de la línea telefónica: «como todos los años calientes, la calidad del viñedo es la que define el vino. Si el viñedo llegó muy estresado a los calores de marzo, la uva llega sobremadura y sin carácter.»

Tener viñedos en condiciones y elegir el punto de vendimia justos, sostienen todos los consultados, es la clave para conseguir buenos vinos este año.

Los vinos 2020

Pablo Cúneo, enólogo de Luigi Bosca, por su parte, pone el broche de oro para Mendoza. «Con una cosecha tan adelantada en madurez azucarina, hemos tenido que modificar los protocolos de vendimia para no extraer taninos de semilla», afirma, «así evitamos que se vuelvan secante», cierra. En la misma sintonía, Santiago Mayorga, de Cadus Wines, explica «tenemos vinos de expresión fina, frescura elevada y colores más vivaces». Todo debido a la cosecha más temprana.

Sus palabras son las de todos los enólogos. Muchos de ellos comparan esta vendimia con la 2018, también cálida, aunque esta ofrece menos uva, hasta un 30% según estimaciones varias. ¿La razón? Accidentes climáticos y, sobre todo, calor y falta de agua. «Eso provocó que los granos y los racimos pesen menos y que la planta acelere la madurez», completa Mayorga.

Con el diario del lunes, siempre es más fácil. «Gracias a la premura, hoy estamos terminando», sostiene Cuneo, «lo que en el contexto de crisis sanitaria por el coronavirus es una bendición». En breve, todos volverán a sus casas, mientras los vinos siguen su curso.

«Ya podremos brindar como corresponde cuando todo esto haya pasado», nos dice a modo de cierre Di Paola desde su casa.


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