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En la plaza 9 de JulioConvocan a una “revolución de los besos”

El organizador explicó en qué consiste esta intervención social, que pondrá a prueba a los salteños.

La primera vez que observé lo revolucionario que significa un beso en nuestra sociedad fue en el contexto del teatro, cuando a mí y mi pareja nos pidieron que dejáramos de besarnos (cuando realmente, lo que estábamos haciendo era abrazarnos) porque no era un lugar donde se permitiera muestras de afecto”, cuenta Leandro de Piero, el organizador del evento Revolución de los besos.

Cuenta que la idea del evento tiene una gestación a la vez que azarosa, de larga duración porque –señala- “es muy frecuente escuchar amigos y amigas que cuestionan la imposibilidad de expresar afecto en la vía pública porque pronto la policía, con la supuesta excusa de que hay denuncias “anónimas de vecinos”, te amenazan, amedrentan y expulsan”.

El “besazo” es este sábado 10, a las 18, en la plaza 9 de Julio.

“Esto me ha llevado a pensar que el beso es uno de los gestos más amenazantes porque implica mucho más que el contacto, significa fundamentalmente un espacio donde el control de la norma, lo correcto o lo incorrecto, la adecuado y lo esperable deja de tener poder, o por lo menos tanto poder. Ahí me doy cuenta que lo revolucionario en nuestra sociedad es crear vínculos y sostener los afectos desde el cuerpo. Es el cuerpo nuestro principal lugar de resistencias porque es en él y con él que nos hacemos visibles en nuestro existir”, dijo.

El evento trasciende el marco de la semana del Orgullo LGBT. “Tiene que ver con la diversidad afectiva que no puede ser encorsetada bajo una única etiqueta, bajo una norma estándar y universal. Porque hay amor entre los amigos, entre la familia, entre los hermanos, entre los padres, entre los colegas, entre los novios, entre los amantes. También hay gestos de amor hacia aquel que acabamos de conocer cuando al presentarnos damos un beso en la mejilla. Porque tampoco hay una única forma de besar, de expresar, sostener y crear el vínculo entre las personas. Por supuesto que la Marcha del Orgullo funciona como un contexto amplio, como también forma parte del contexto que el sábado se va a jugar el superclásico Boca-River. Como también es parte del contexto que la homofobia, el racismo, el sexismo y todas las formas de odio están matando personas, personas de carne y hueso que mueren quemadas, apaleadas, violadas y vejadas de múltiples formas, desde la exclusión y la negación de una identidad, hasta la privación de la libertad y el acceso a educación y salud sexual, integral y con una perspectiva que atienda a la diversidad de formas de afectividad, de vínculo”

“Nos juntamos a revolucionar la vía pública para celebrar el amor y la alegría. Es simple: llegas solx o acompañadx con tus mejores labios a besar por la vida con piquitos, besis franceses, esquimales, rápidos, profundos, de costado el que cada uno sienta”.

Por esta razón asegura Leandro es que no se puede decir que haya participantes ideales para esta actividad, porque justamente lo que quieren plantear es que la obsesión por sostener una idea de lo correcto y lo incorrecto “nos ha llevado constantemente a la exclusión de lo más importante que tenemos como seres humanos, que es el contacto y la posibilidad de reencontrarnos desde nuestras diferencias”.

“El beso, entonces, funciona como una metáfora de este contacto diverso y posible. También está el abrazo, que después de todo es otra forma de tender puentes afectivos con el otro y, de hecho, hemos propuesto como una de las actividades que quienes quieran ir a regalar abrazos puedan hacerlo. Sinceramente, es parte de lo que podría llamarse un experimento social, para ver hasta qué punto estamos dispuestos como comunidad a besarnos, a abrazarnos y a tirar abajo los muros que nos dividen y que nos matan espiritualmente”, concluyó.

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