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Liga ProfesionalCon un colosal Álvarez, River le ganó 3 a 1 a San Lorenzo y sacó más ventaja como líder del torneo

Julián Álvarez dedica su gol Mauro Alfieri - LA NACION

El juvenil cordobés, la mejor individualidad del campeonato, marcó un hat-trick; el equipo de Gallardo se puso cuatro puntos por encima de Talleres, al que visitará el jueves.

River es más puntero cuando lo tiene a Julián Álvarez. Cuando a su fortaleza colectiva le suma a este delantero imparable, el equipo de Marcelo Gallardo se despega como líder del Torneo 2021. Un hat-trick del juvenil cordobés para tres puntos de oro, que relucen más porque unas horas antes había perdido Talleres ante Colón. Ahora son cuatro puntos la diferencia de River sobre Talleres, rival al que visitará el próximo jueves, cuando quedan nueve fechas por delante.

Fue la sexta victoria consecutiva de River, que sin agenda internacional se enfoca en el título local que no consigue desde mediados de 2014. Más allá de las dificultades que encuentra Gallardo a cada semana para dar con los 11 titulares por la cantidad de lesionados y los cedidos a los seleccionados, la dinámica grupal es positiva y tiene en Álvarez a la joya que no se encuentra en ningún otro equipo. Con el triplete alcanzó los 10 y se puso en la misma línea que los máximos goleadores, José Sand (Lanús) y Martín Ojeda (Godoy Cruz).

Después de ser la figura en el triunfo sobre Boca, Álvarez volvió a River y al Monumental para otra función de gala. Ahora para quebrar a este San Lorenzo que luchó hasta que pudo, rendido ante este delantero indetectable, que resuelve desde fuera o dentro del área. Consciente de su importancia, Gallardo llegó a pedirle públicamente a Lionel Scaloni que se lo cediera para enfrentar a Banfield. No lo tuvo, pero River igual sacó adelante el compromiso en el Florencio Sola, pese a las numerosas bajas.

Casco, Carrascal, Julián Alvarez y Enzo Fernández, otro de los chicos de las inferiores que ingresó y fue una solución para Gallardo en el clásico ante San Lorenzo
Casco, Carrascal, Julián Alvarez y Enzo Fernández, otro de los chicos de las inferiores que ingresó y fue una solución para Gallardo en el clásico ante San Lorenzo Mauro Alfieri – LA NACION

De regreso a River, Álvarez fue el factor diferencial. Elevó a River y hundió un poco más a este San Lorenzo que venía a los tumbos, con Paolo Montero decidido a jugarse su futuro entre esta derrota y los dos próximos compromisos: Lanús y el clásico de barrio contra Huracán.

Desde el comienzo se vio el contraste de posturas: River, por la vía del pase y el juego asociado; San Lorenzo, agrupado en su campo y con pelotazos para Di Franco, su faro ofensivo. Con una línea de cinco, el Ciclón buscó tapar por las bandas a River, que por un desgarro no tuvo a Angileri, pistón habitual con sus proyecciones y centros combados.

Le costó un poco acomodarse en el arranque a Peña Biafore, el juvenil que Gallardo mantuvo ante el regreso de Martínez, que entró por el paraguayo Rojas. River progresaba con la combinación Palavecino-Rollheiser; una de las llegadas exigió la primera atajada de Torrico.

El partido se planteó dentro de las previsiones: River con la iniciativa y San Lorenzo a la espera. En la medida que el puntero no perforó el nutrido bloque visitante, sus desatenciones defensivas le complicaron la noche. A los 21 minutos, un saque lateral largo de Herrera tuvo una respuesta muy pasiva de River; nadie atinó el despeje y, tras un toque de “Uvita” Fernández, la pelota le llegó a Fernández Mercau, que definió con un muy buen remate cruzado.

A la desventaja, River le sumó la salida por una molestia muscular de De la Cruz, probablemente afectado por el desgaste acumulado con el seleccionado uruguayo en las eliminatorias. Ingresó Enzo Fernández, un volante más posicional y menos ofensivo que De la Cruz.

No era un buen momento de River, que se veía abajo en el marcador y sin poder imponer su ritmo de juego y avances profundos. Pero este River, entre tantos recursos, cuando no desnivela desde lo colectivo, le queda la que seguramente es la mejor individualidad del torneo: Julián Álvarez. De regreso del seleccionado argentino, donde no sumó minutos frente a Perú, el cordobés se hizo un espacio entre los volantes centrales y los zagueros para recibir un pase de Simón y despachar un derechazo que superó la estirada de Torrico. Era el octavo gol de Álvarez, otro desde afuera del área, como contra Boca. Al final del encuentro, la figura dijo que el primero fue el que más le gustó de los tres.

El empate activó a River, le dio más confianza y San Lorenzo ya no estuvo cómodo. Torrico tuvo que descolgar del ángulo un remate de Palavecino y Álvarez infundió temor con sus arranques, como cuando encaró desde la izquierda, dejó a tres en el camino y definió apenas desviado. Los últimos minutos de la primera etapa fueron los mejores de River, más parecido a su imagen de las últimas fechas. Y San Lorenzo reprodujo los titubeos que lo tienen medio desorientado desde hace tiempo.

Las lesiones no le dan sosiego a Gallardo. El lateral Vigo, que había acusado alguna molestia muscular en los primeros 45 minutos, le dejó su lugar a Rojas, que si bien es central se acomodó sobre la banda. San Lorenzo reajustó las marcas y se encomendaba a los chispazos de habilidad de “Uvita” Fernández para pisar campo rival con alguna pretensión.

River estuvo cerca del segundo tanto con la pelota detenida, en un tiro libre combado de Álvarez que Rojas impactó en la boca del arco por encima del travesaño. Ante una defensa que se cerraba cada vez más, Gallardo apostó por la gambeta de Carrascal por Rollheiser, que había bajado su participación. Enseguida, al colombiano le quedó un remate de frente que fue controlado por Torrico.

River empezó una nueva ola de ataques que no tardó en coronar. Por supuesto, con Álvarez, que hizo un gol de oportunista en una acción muy bien construida por el pase de Simón, la subida de Rojas y la entrada de Palavecino que tapó Torrico; la atracción que Álvarez tiene con el gol lo dejó frente a esa pelota suelta de cara al arco.

San Lorenzo había intentado disimular sus carencias y una actualidad opaca. En los ocho partidos del torneo en los que se puso en ventaja, cuatro los cerró con un triunfo y los otros cuatro los empató. Hasta que se encontró con este River y un Álvarez incontrolable. Un relámpago para ir a buscar un pase de Rojas y definir desde un ángulo por entre las piernas de Torrico.

Un rato antes del tercero habían entrado Ponzio y Zuculini ante un San Lorenzo que daba sus últimos arrestos por el empate. No sucumbió al cerrojo de River, sino al estilete de Álvarez, que abre defensas y despeja el camino de River al título

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