Policiales

Hugo Américo RojasCayó un caponarco salteño al ser internado en un clínica local por un infarto

Hugo Américo Rojas

Se trata de Hugo Américo Rojas que había logrado mantenerse prófugo por años. Ahora lo descubrieron en un hospital privado al que llegó por una grave dolencia cardíaca.

Había logrado sobrellevar la enfermedad con médicos particulares y enfermeros privados hasta que tuvo que ser internado por un infarto.

Un escurridizo caponarco salteño, vastamente conocido en la región cuyana, finalmente fue detenido por fuerzas federales al internarse de urgencia en el Hospital Privado de Tres Cerritos, lugar adonde había llegado -como a otros sitios- de incógnito.

El sujeto, solicitado por el Juzgado Federal de Mendoza por diversas causas vinculadas con el transporte, acopio y venta de sustancias ilegales (cocaína), concurrió al sanatorio privado en esta capital con un severo diagnóstico de insuficiencia cardíaca del que se dice derivó en un infarto grave pero no terminal.

El narcoprófugo fue identificado por la Policía como Hugo Américo Rojas, requerido en diversos expedientes todos ligados al narcotráfico.

Se dice que ingresó al sanatorio en estado delicado y debido a la gravedad del cuadro y a una posible intervención de urgencia debió ser identificado plenamente, quedando al descubierto su verdadera identidad, lo que movió inmediatamente los resortes de la Justicia. Al narco, apenas se repuso de las horas pasadas, le fueron leídas las imputaciones que pesan en su contra y poco después se le comunicó su calidad de detenido.

Aún en la gravedad de su estado, Rojas quedó bajo una fuerte custodia policial a la espera de su recuperación y su posterior traslado hacia la ciudad de Mendoza donde tiene abiertas varias causas.

Rojas tenía un pedido de captura nacional e internacional desde el año 2016 y otros en el año 2017.

El 13 de junio del 2017 el «Chueco» Rojas se escabulló durante un allanamiento en donde cayó su socio en el negocio.

En aquella ocasión, un llamado aparente lo salvó sobre la hora. En ese procedimiento se secuestraron 41,481 kilogramos de cocaína escondida en tubos de GNC.

La diligencia judicial se llevó a cabo en un taller mecánico de calle 20 de Febrero, colindante con la casa del caponarco.

A pesar que en la intersección de calles 20 de Febrero y 9 de Julio vivía el Hugo Américo Rojas, el mismo no pudo ser detenido ya que huyó en una camioneta que lo sacó de la escena de los allanamientos.

Rojas por entonces ya era buscado o requerido por el Juzgado Federal 1 de Mendoza a cargo de Walter Vento.

En ese tiempo ya estaba sindicado por las escuchas telefónicas como por la investigación en sí, como el líder de la organización que enviaba cocaína a Mendoza.

Su socio en el negocio Sergio Kurhi Ambrosio (62) fue detenido pero el cabecilla había huido una vez más.

Según fuentes de nuestra corresponsalía, el «Chueco» Rojas gozaba en Orán de mucho prestigio en el ambiente narco y sus ramificaciones incluían gente ligada a los poderes políticos y de seguridad. Es decir, su clandestinidad en Orán estaba asegurada.

Se supo que, en aquella ciudad, Rojas se hacía tratar sus dolencias a domicilio, con médicos y enfermeros privados y de absoluta confianza.

Días pasados, un episodio coronario de alto riesgo hizo cambiar los planes ya que el riesgo de un infarto masivo era inminente por lo que los médicos que lo atendían no le dieron opciones.

Aún así llegó a Salta de incógnito y permaneció así por muchas horas hasta que su secreto no pudo sostenerse.

Del choripán a hotelero

La historia de Rojas es más que novelesca, es uno más de los tantos oranenses que pasaron en las últimas décadas del bagayo en la espalda al camión con acoplado o, en el caso que tratamos, de la venta callejera de comida a la construcción de hoteles para los ligados al negocio del transporte de estupefacientes.

No se sabe a ciencia cierta cómo pero tras dos años de oscuridad lo hallaron internado en la terapia intensiva de un sanatorio privado de Tres Cerritos de Salta capital.

Apenas trascendió su detención comenzaron las versiones sobre cómo se mantuvo oculto durante tanto tiempo y en las propias narices de al menos cinco fuerzas públicas, entre ellas tres federales.

En esas historias caben sus huidas y sus aguantes en distintos puntos de Salta, desde de sur a norte.

Sus viajes de negocios a cuyos destinos llegaba en los baúles de los autos.

Sus estadías en Corrientes y en Catamarca o en la localidad de El Galpón fueron probadas, en esos lugares cuando la Policía y Gendarmería llegaron ya no lo encontraron.

Estando en Orán se quejó de una sistemática persecución judicial en contra de su persona, cuando aún no estaba probada su participación en los envíos de cocaína a sus clientes mendocinos.

Sus abogados, en esos entonces, lograron una medida cautelar a su favor para que no sea molestado.

La caída

En su cuartel de invierno sufrió el preinfarto, un síndrome compartimental que derivó en un shock cardiogénico.

Sin más alternativas que una terapia intensiva, el narco más buscado de Orán se las ingenió para no internarse allí sino que logró llegar a la capital salteña, aún no se sabe en qué, y finalmente firmó su acta de detención o rendición.

El narco oranense Hugo Américo Rojas ahora tiene a la Justicia federal en la sala de espera.

 

Fuente: El Tribuno

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