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Turistas francesas asesinadasBouvier visitó a Santos Vera en la cárcel y reclamó su liberación

Irma, esposa de Santos Clemente Vera trata de consolar a un emocionado Bouvier en el acceso al penal de Villa Las Rosa. Foto El Tribuno/Jan Touzeau.

“Le pedí a Vera que sea fuerte, que vamos a luchar para sacarlo de la cárcel porque está condenado injustamente” afirmó el padre de una de las turistas francesas asesinadas en Salta.

Jean-Michel Bouvier visitó al condenado en la cárcel local. Insiste en que Vera es inocente y le prometió luchar para que lo liberen.

El padre de una de las turistas francesas asesinadas en Salta mantuvo ayer un emotivo encuentro en la cárcel con Santos Clemente Vera, uno de los condenados por el asesinato de su hija Cassandre y de Houria Moumni.

Con la visita no solo ratificó su firme compromiso de luchar para que la Justicia salteña encuentre a los verdaderos autores del aberrante crimen de las turistas francesas, sino de bregar para que se deje sin efecto la condena a perpetua que le aplicaron a Vera, por considerar que se trata de un inocente.

Quienes presenciaron ayer a la mañana el encuentro de Bouvier con Vera en el penal de Villa Las Rosa lo calificaron de emocionante e inédito por la paradoja que se da en este caso, en el que el padre de una víctima clama por la inocencia de un condenado. «Se abrazaron y lloraron como dos niños», contó el abogado José Vargas, defensor de Vera.

En tanto que el cineasta Enrique Piñeyro, integrante de la fundación internacional que apoya a personas condenadas injustamente, sostuvo que «lo que se vivió fue muy fuerte, no hay palabras para describir lo que pasó en el pabellón donde está alojado Vera».

Bouvier arribó a las 10.32 a la unidad penitenciaria, acompañado del presidente y el vicepresidente de la Fundación Innocence Project Argentina, Manuel Garrido y Enrique Piñeyro, y del abogado defensor de Vera, Vargas. En la puerta de acceso estaba la esposa de Vera, Beatriz Yapura, con su pequeño hijo de seis meses y otros familiares que portaban carteles. Luego de los trámites de rigor fueron conducidos hasta el pabellón donde Vera está alojado desde febrero del año pasado. La visita duró media hora y en el rostro de Bouvier se pudieron advertir las huellas del fuerte impacto que significó reencontrarse con el hombre por el que en todo momento puso las manos en el fuego.

Lo había visto por última vez el 29 de julio de 2014, luego de que el Tribunal de Juicio dictara su absolución. En esa ocasión Bouvier lo invitó a participar del acto que se realizó en el sitio donde aparecieron los cuerpos de Cassandre y Houria, en la Quebrada de San Lorenzo. Con ese noble gesto Bouvier le dio entidad a su famosa frase del día previo al juicio: «Prefiero un culpable suelto, antes que un inocente preso». Ayer sustentó con más fuerza aquel pensamiento en la relación al gaucho de San Lorenzo.

«Lloró mucho»

«Voy a hablar poco porque estoy muy emocionado luego encontrarme de nuevo con Clemente, quien al verme lloró mucho», expresó Bouvier minutos después de visitar a Vera. Contó que éste le habló una vez de su sinceridad, de la cual él jamás tuvo duda y que por ese motivo desde un primer momento proclamó su inocencia. «Me sentí muy conmovido al verlo de nuevo en la cárcel y por la injusta situación que está pasando» según publicó El Tribuno..

El padre de Cassandre Bouvier dijo que le ratificó todo lo que piensa de él y que lo alentó a que no cese en su lucha porque detrás suyo tiene a una gran familia. «Le pedí que sea fuerte, que tenga mucho coraje, que con la ONG Innocence Project Argentina vamos a luchar para sacarlo cuanto antes de la cárcel, porque la suya es una condena injusta». En ese sentido el padre de Cassandre fue categórico en sus expresiones al señalar que «estoy cada vez más convencido de que Santos Clemente Vera no tiene nada que ver con el asesinato de mi hija y de su amiga Houria», sentenció.

A su juicio, como lo sostuvo desde un comienzo, las pruebas de ADN realizadas por los expertos de Francia y del perito de parte son contundentes en el sentido de que Vera no participó del robo, violación y asesinato de las turistas, cuyos cuerpos aparecieron en un paseo de la Quebrada de San Lorenzo. «El único que dijo que había sospechas de Vera fue el genetista argentino Daniel Corach, pero este profesional en ningún momento pudo contrarrestar los informes de los otros expertos que participaron de las pericias», apuntó. Bouvier planteó que frente a la duda, en el caso de Vera no se aplicó el principio del indubio pro reo. «En todo el mundo, cuando no hay certeza de algo, se beneficia al acusado, en cambio a Vera lo volvieron a la cárcel y eso es lo que llama la atención de este proceso», señaló Bouvier.

Muestra de impotencia

Tras el breve contacto con la prensa, Jean Michel Bouvier se confundió en un emotivo abrazo con la esposa de Santos Clemente y la hermana de éste, Irma Vera. Con la intervención de Piñeyro como traductor, Bouvier le ratificó a la familia su firme voluntad de potenciar su lucha para esclarecer el asesinato de las turistas y para que Vera sea sometido a un nuevo juicio y que recupere su libertad en el menor tiempo posible. «Desde el primer momento, cuando tomé conocimiento de que a Vera lo habían condenado y que volvió a la cárcel, me propuse como meta reforzar mi lucha», expresó.

En medio del emocionante clima que se vivía Bouvier se sentó en cuclillas en las escalerillas de acceso a la unidad carcelaria. Se tomó la cabeza con ambas manos y permaneció varios minutos en esa posición, dejando expresado con ese gesto la fuerte sensación de impotencia que viene acumulando desde el 29 de julio de 2011 cuando en su departamento de la bella París recibió la dramática noticia de que su hija Cassandre, de 29 años, había sido asesinada en tierras lejanas.

Después de esa tragedia Bouvier se ha convertido en un habitante permanente de Salta. Tuvo que esperar casi tres años para el juicio al que asistió con un marcado pesimismo por considerar que dos de los tres imputados no tuvieron nada que ver con el doble homicidio. Se refería a Santos Clemente Vera y a Daniel Vilte Laxi. El Tribunal de Juicio, integrado por los jueces Angel Amadeo Longarte, Bernardo Antonio Ruiz y Carlos Pucheta, le dio la razón. Sobreseyó a Vilte Laxi, absolvió a Vera y condenó a 30 años de prisión a Gustavo Lasi.

Con este veredicto, que a su juicio se ajustó a derecho, Bouvier cuestionó con dureza al juez instructor Martín Pérez y en sus fueros íntimos sintió que a las jóvenes las habían asesinado dos veces. Su sensación de impotencia se acrecentó en febrero de 2016 cuando los jueces de Sala II el Tribunal Impugnación, Rubén Eduardo Arias Nallar y Luciano Martini, revocaron la absolución de Vera y le impusieron una condena de prisión perpetua.

Esta sentencia fue confirmada por la Corte de Justicia de Salta y el abogado defensor, José Vargas, acudió en queja a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. En este proceso Vera cuenta con el apoyo de la Fundación Innocence Proyect, la organización internacional que defiende los intereses de personas condenadas injustamente. «Tenemos la esperanza de que la Corte Suprema nos dé la razón y esperamos que sea cuanto antes», expresó Vargas.

El letrado considera que con Vera «se ha cometido un acto de injusticia muy grande y lo que nosotros pedimos es que se haga un nuevo juicio, como lo expresa textualmente el Código Procesal Penal de Salta para estos casos».

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