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En el Nuevo Gasómtero Boca le ganó al clásico a San Lorenzo con autoridad y se subió a la punta

Buffarini, Salvio y Hurtado celebran el gol del venezolano para el 2-0 de Boca a San Lorenzo. Foto: Clarín/MARCELO CARROLL

Fue 2-0 en el Nuevo Gasómtero con goles de Lisandro López y Jan Hurtado. Esteban Andrada extiende su invicto.

El triunfo de alto impacto en estadio ajeno, ante ese rival que aun en la derrota ostenta la paternidad en el historial, es toda una síntesis de este Boca pragmático. No necesita brillar para sostenerse en la cima de la Superliga. Bajo aquel viejo lema del Toto Lorenzo, «si quieren chiches, vayan a la juguetería», Gustavo Alfaro prioriza un arco que parece blindado. Por Esteban Andrada, el hombre récord, y dos centrales antiaéreos, capaces de desactivar cualquier envío en el cielo del área. Cierra los caminos rivales, es directo para atacar y lastima con dos recursos válidos, más allá de resignar la pelota: la pelota parada y el contragolpe. San Lorenzo no logró imponer ese juego dinámico, cargado de variantes ofensivas, que lo había impulsado en las primeras cinco fechas. Como el sábado pasado en Santa Fe, terminó de rodillas, vencido y con muchas preocupaciones. Más allá de esas dos pelotas de Angel Romero que murieron en los guantes del número uno xeneize, fue demasiado tibio para un clásico tan caliente.

¿Qué postura tomaría Boca, cuestionado por refugiarse en el Monumental, enamorado de ese puntito que le permitió transitar con serenidad septiembre, a la espera del Superclásico de la Libertadores? Esa pregunta repiqueteaba en las horas previas. Y la respuesta se contestó de entrada, después de 120 segundos de ida y vuelta furioso, con una situación en cada arco. El puntero de volvió a ceder el protagonismo, aunque esta vez no se paró tan cerca de Andrada. Y si hubiera estado más fino Sebastián Villa, el resultado habría sido más holgado en el primer tiempo, no tendría que haber esperado hasta el final para asegurarlo en los pies de Jan Hurtado.

San Lorenzo tuvo más tiempo la pelota, pero las posibilidades más claras fueron de Boca. Siempre. Le faltó dinámica al Ciclón, más allá de las intenciones ofensivas a partir de la salida atildada de Lucas Menossi y la abundancia de talento en 3/4 con los hermanos Romero por los costados y Fernando Belluschi en la conducción. Buscó desequilibrar con la triangulación, pero se disolvió en la puerta del área.

Boca, en cambio, construyó pocas paredes. Jugó largo para lastimar en la réplica con las corridas del colombiano o algunas pinceladas de Bebelo Reynoso. Y exprimió la pelota parada. Cabe preguntarse por qué Mauro Vigliano, a instancias del asistente Hernán Maidana, anuló el gol de Franco Soldano, ese cabezazo que llegó después de un tiro libre de Alexis Mac Allister. El juez observó una intervención de Iván Marcone en la jugada. Su interpretación fue errónea, como también, la decisión que tomó en el final del primer tiempo, cuando no expulsó a Lisandro López. Estaba amonestado el zaguero central por una temeraria infracción sobre Bruno Pittón. Y lo bajó a Belluschi cuando se consumía la etapa inicial. El referí hizo la vista gorda.

Un rato antes, Lisandro conectó un córner de Mac Allister que dejó sin chances a Nicolás Navarro. Y nuevamente expuso una carencia de San Lorenzo: la marca en el balón detenido. Libres, los futbolistas de Boca ganaron siempre. Capaldo había sacudido el poste, también después de un envío de Alexis. López no falló.

Juan Antonio Pizzi tenía cuarenta y cinco minutos para revertir el resultado. Pero el técnico no mostró reflejos en los cambios. Ya había gastado una bala en el primer tiempo con la salida obligada de Víctor Salazar (entró Mauro Pittón, improvisado como lateral) y mandó la cancha a Adolfo Gaich por el desdibujado Belluschi. Insistió demasiado con el paraguayo Bareiro, tal vez esperanzado con alguna oportunidad del doble 9. Difícil con el nivel de López e Izquierdoz. Los zagueros de Boca sacaron todo. Y cuando fallaron, apareció Andrada.

Nahuel Barrios entró tarde, los Romero fueron discontinuos y Boca pudo llegar antes al segundo. El partido se calentó por la mala conducción de Vigliano. Salvio y Tevez no manejaron bien las contras, pero Iván Marcone -especialmente- y Nicolás Capaldo se comieron el medio. Y Reynoso se sacrificó en la marca. Hasta que el Toto habilitó a Hurtado y el venezolano dejó su sello. Y a Boca más lejos en la punta. Y a San Lorenzo lleno de dudas.

 

Fuente: Clarín

 

 

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